miércoles, 11 de enero de 2006

¡Feliz 2006.. y que nos sea leve!



Se acabaron las vacaciones. Pasaron los días de compartir con la familia cenas de cordero y langostinos, tertulias de café y turrón. El paréntesis de amor y comprensión, alegría y villancicos, se ha cerrado. Ese kit kat en el que todos hemos sido la expresión viviente de la armonía, la generosidad y el perdón ha cumplido con la misión anual de recordarnos que podemos ser mejores, pero que lamentablemente no lo practicamos más allá del siete de enero, como mucho. El resto del año, una mitad intenta ineludiblemente fastidiar a la otra mitad.


Comienza la cuesta de enero, que a los que fuman se les hará más cuesta arriba, ya que les han acorralado, y nunca mejor dicho, en el ghetto acristalado, o la mesa arrinconada al fondo, de los espacios con “medios humos”, cuando menos, porque en los espacios “sin humos”, ni siquiera les permitirán fumar. Claro que aún quedan algunos lugares a los que quizás podríamos tildar de espacios “ahumados”, como el salmón, en los que se ha lanzado un cable para aquéllos que se resisten a abandonar tan vilipendiada costumbre, y, atendiendo a los metros cuadrados, les han dado la opción de elegir el tipo de clientes que quieren, ellos han optado por dejar a los rebeldes a la causa de la cruzada antitabaco tomarse un café y un cigarrillo dentro de ese mínimo paraíso en el que se convertirá su “bareto” para los “nicotinosos” repudiados en su lugar de trabajo, e incluso en el bar de toda la vida. ¡Cría cuervos!. ¡Si Bogart levantara la cabeza! Y, sobre todo, ¿qué sería de Audrey Hepburn sin su larga boquilla coronada por el blanco pitillo, que le daba ese toque de glamour y elegancia? ¡Aisss Mis ídolos caídos!


Me siento en la necesidad de ser tolerante con los pobres fumadores ya que, lo confieso, he sido fumadora, y, creo que aún no puedo cantar mucha victoria ya que únicamente llevo 11 días sin fumar, (sí, sólo 11 ¿qué pasa?) y mi trabajito me está costando, así que esa risita que puedo adivinar en quien lea esto, creo que se la puede ahorrar… Es difícil abandonar un hábito que lleva conviviendo contigo muchos años, jooo!!!! Buaaaaa! Ni siquiera puedo criticar a los fumadores y apoyar la ley contra el tabaco todavía, pues algo dentro de mí me corroe y me dice que soy aún “de ellos”, de los del lado oscuro, de esos que siguen con los ojos las volutas etéreas del humo de su cigarrillo, de los que aspiran la vida en cada calada impregnada de alquitrán maldito…(¡Coñe, cuánto me apetece un cigarro!!)... Concentración, niña, piensa en el aliento fresco de menta que promete besos limpios y piensa también aquélla frase que decían… mmmm….¿cómo era?.. ¡ah! sí: “Besar a una mujer que fuma, es como besar un cenicero”, cada vez que he intentado dejar el tabaco me he repetido esa frase, pero se conoce que me importaba un pito lo del cenicero y todo eso… porque siempre volvía a fumar.

Espero que subamos esta cuesta cada uno como pueda, pasito a pasito o a grandes saltos, como los canguros. Feliz 2006 para todos: para los que fuman, para los que no fuman, para los que lo han dejado para no volver, para los que lo han dejado y volverán, para los que estamos en ello y nos está costando, ¡ánimo! Seguro que lo lograremos.

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