miércoles, 3 de mayo de 2006

¡Adiós, Amor!


Mueve al mundo, de una manera o de otra, ya sea el tenerlo como su ausencia, ese amor que a veces nos da la vida o nos mata, amor que viste de tantas maneras, amor que nos ciega, confiando en todo lo que de él dependa, o nos abre los ojos a la vida. Cuántos, a lo largo de la historia, hemos cantado al amor! ¡hemos llorado por amor!

Parece fácil enamorarse, y sin embargo, sólo sucede rara vez, los cientos de enamoramientos que nos pueden suceder a lo largo de los años son solamente eso, enamoramientos. No es el Amor con mayúsculas. Cuando aparece lo reconoces, es ese sentimiento que te llena y hace que nada tenga sentido sin él.

Por eso cuando lo perdemos, el vacío se apodera de nuestra alma, por eso todo es distinto, por eso los románticos de principios del XIX daban un sentimiento trágico a sus vidas, porque eran conscientes de que cuando pasaba delante de sus ojos ya era imposible olvidarlo.

Pero la vida sigue cuando ese amor no es factible, ese amor se enquista, se esconde o lo escondemos tan dentro de nosotros mismos, que se hace dolor crónico, nos acostumbramos y aprendemos a vivir con ello.

Siempre nos preguntaremos ¿qué hubiera pasado en la historia de nuestras vidas si las circunstancias, la gente, los problemas que nos separan de ese amor, no hubieran sido un obstáculo para hacerlo realidad? Y las respuestas serán las que nos hagan más fácil la existencia, las que nos permitan seguir caminando...Tal vez, las que nos permitan olvidar poco a poco, guardando los recuerdos como patrimonio del alma, intransferible, personal, imperecedero, eterno tributo al amor que no pudo ser. Pero cómo dijo el poeta inglés Alfredo Tennyson: “es mejor haber amado y haber perdido que nunca haber amado”. ...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tienes razón, cuantos momentos mágicos se pierden por hacer caso de los demás. En el fondo es cobardía, no tenemos valor de enfrentarnos y luchar por nuestra felicidad. Estoy contigo en todo lo que dices, intentamos acayar nuestro amor con mentiras. Al final quien pierde somos nosotros y creedme, nunca se olvida aquél amor que no tuve suficiente valentia como para luchar por el. Me encanta tu post, pero es demasiado tarde para recuperar aquello que perdi. Todos los dias lo recuerdo. Hector L.