miércoles, 7 de marzo de 2007

BROTES




La madre sonríe
cuando el niño palmotea
en su mullido regazo.

Fuera, la primavera dibuja
con mil colores alegres
los incipientes capullos.

El secreto lenguaje
de sus tiernas miradas,
que nadie conoce,

alimenta la espera
del día en que pronuncie
su primera palabra.

Copyright © Shikilla

11 comentarios:

Acuatico dijo...

Una sonrisa inocente,
una mirada que te atrapa,
descoordinación de movimientos,
amor que te atrapa desde el primer instante.

Un abrazo desde mi pecera...

Chechu Arroyo dijo...

Qué tendrá la poesía? Es como la caricia ¿verdad?

ANA Y VÍCTOR M. dijo...

Es cierto... la poesía te atrapa y te transporta a un mundo especial desde tu mirada especial.

Gracias por compartir con nosotros tu poesía.

Besos.

Miguel dijo...

Cuánta bellaza, cuanta ternura, cuánta entrega... la maternidad.

Besos

GERARDO dijo...

ME DÁ GUSTO LEERTE EN ESOS VERSOS CARGADOS DE TERNURA.
rECIBE UN BESO EN TU ALMA.

Moony dijo...

El día que pronuncie su primera palabra, dé su primer paso, vaya al cole, lea, escriba...tenga su primera novia, la primera vez que llegue tarde a casa, el primer trabajo...
Las madres empezamos a ejercer el día de la concepción y dejamos de hacerlo el día que morimos. O incluso desde el más allá, seguimos haciendo de madres.
Es así y es hermoso.
Un beso.

VICTOR ALFARO dijo...

Gracias por atender mi petición Shikilla. Me ha encantado... su sencillez, su pasión... entrañable y bello, se puede pedir más? Un besote, gracias por el mail del otro día!

Jabi.- dijo...

muy linda la verdad, me encanto leerte, estoy contento de tener la posibilidad de hacerlo nuevamente, estuve con unos contratiempos estos dias, por eso mi ausencia. Besos y exitos

mariadnne dijo...

Un simple beso.una caricia..un abrazo.desde mi yo niña...mi yo mujer..mi yo actual..gracias por haber nacido mujer..

Un beso..

Shikilla dijo...

Este poema lo escribí cuando pasaba tantos momentos irrepetibles con mi hijo, enseñándole a hacer palmitas, repitiéndole palabras que él apenas balbuceaba, expectante mi "yo" maternal a que nacieran de sus labios las primeras palabras.

Es sencilla, como una nana, porque al principio, el lenguaje entre madre e hijo, y, también por supuesto entre padre e hijo, es un lenguaje tan sencillo como el hecho de mirarse a los ojos y reconocerlos.

Gracias a todos.

rafael de la reina dijo...

Precioso, niña.Su sencillez te deja pasmado, aunque lo mismo te ha costado llegar a esa sencillez eliminando, cambiando palabras.
me gustó.
Besos¡