martes, 13 de marzo de 2007

EL VASO MEDIO LLENO


Por la vida podemos ir con dos actitudes bien distintas: optimista y pesimista, hay una tercera que ni siquiera voy a comentar, la del pasotismo o indiferencia hacia las cosas, ésta ya la comenté en un post anterior que en tono totalmente irónico titulaba: ¡Pásalo!.Me voy a quedar con las otras dos, la de ver el vaso medio lleno o verlo medio vacío.

¿Qué es el pesimismo? Básicamente, y después de ver muchas opiniones de psicólogos, el pesimismo es lo que nos hace creer que los problemas probablemente no tienen ninguna solución, o que éstos son consecuencia de fracasos personales, defectos, actitudes, que consideramos imposibles de cambiar. Los pesimistas siempre esperan que sea el mundo el que cambie, que la situación mejore. Según Oscar Wilde "Pesimista es aquel que cuando puede escoger entre dos males, elige ambos."

¿Qué es el optimismo? El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir. Ser optimista es forjar un modo de ser entusiasta, dinámico, emprendedor y con los pies sobre la tierra. "Los pesimistas no son sino espectadores; son los optimistas quienes transforman el mundo". Guizot

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y una actitud pesimista, radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades; la diferencia es mínima, pero tan significativa que nos invita a cambiar de una vez por todas nuestra actitud.

Pero el optimismo no nos va a llevar siempre a alcanzar el éxito, por mucho esfuerzo y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos. El optimismo lo que nos hace es tener una actitud constante de “recomenzar”, de analizar las situaciones para comprender mejor los errores y fallos que hemos tenido, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.

El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones.

En la amistad y en la búsqueda de pareja también es necesario ser optimista. Muchos, después de los fracasos y las desilusiones, se niegan a salir adelante, se encierran en su concha, como si ya no existiera alguien más en quien confiar. El optimismo nos hace reconocer que cada persona tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes, pero también a ver sus defectos, los cuales debemos aceptar y buscar la manera de ayudarles a superarlos. Siempre que sean defectos, claro, porque muchas veces nos empeñamos en cambiar a la gente simplemente porque no nos gusta, y eso ya no sería aceptarles como son.

Curiosamente, no es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; quien ha visto en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje.

Los psicólogos admiten que el optimismo se puede aprender, pero requiere de una disposición entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta.

Pues teniendo en cuenta que ser optimista nos trae más ventajas que inconvenientes, merece la pena el esfuerzo. Sobre todo si ese optimismo nos lleva a ver la realidad de un modo positivo, sin caer en la ingenuidad de que vivimos en los “mundos de yuppy”.

6 comentarios:

Caminarsingluten dijo...

Es muy bueno y positívo el ser optimista, ya que veremos el mundo con otra claridad.

Así que te pedimos que seas optimista en tu nueva etapa y... a por ello.

Muchos besos y muchos ánimos.

Mari Carmen dijo...

Siempre he sido optimista. Por muy mal que me haya ido en cualquier cosa, eso me ha servido de acicate para hacer las cosas mucho mejor, para intentar ser mejor persona.

Además, pienso que para cuatro días locos que vamos a estar en este mundo, mejor tomarmos el día con alegría y positivismo.

Un abrazo,

Miguel dijo...

Estupendo este estudio shiki, es como tú dices, si hay dos actitudes igual de fáciles e igual de difíciles por qué tenemos que ir de amargados. Ya sé hay a quien le gusta lo ácido y otros lo dulce. Pero prefieras lo que prefieras al menos quédate satifecho con lo que has elegido y no te quejes, eso siempre se lo digo a mis amigos amarguetas que parece que hasta les complace contagiarte, joer. :)

Besos

El Buen Salvaje dijo...

Creo que San Agustín, uno de los mejores chamanes que ha tenido el Homo Moderno en toda su historia, fue el que nos recordó que tres enemigos tiene el hombre: El demonio, el mundo y la carne, los dos últimos considerados como "demonios interiores".

El mundo es imperfecto y lleno de peligros pero al hombre nunca se le presentará un obstáculo para el que no tenga capacidad de respuesta.

La carne nos tira hacia la desgracia, la ira, la gula, el engaño,... pero el alma es capaz de dominarla con un simple "no".

Así que, ¿por qué razón existe el pesimismo?

Pues porque el demonio es un perdedor que desea con toda su fuerza que otros se unan a su perdición, para no estar tan sólo en su desgracia, es el que sembró la duda y el pesimismo en el ánimo del hombre.

Desde entonces, si no se presta atención y uno no se esfuerza, la tristeza y la impotencia se pueden aferrar a nuestra alma como una lapa o como un tumor difícil de extirpar.

Ánimo y mucho optimismo con tu traslado.

Sara dijo...

El optimismo es la asignatura que siempre me queda para Septiembre... Pero envidio a los que saben tenerlo, eso sí, con mesura, los optimistas compulsivos van un poco en contra de mi naturaleza.

Espero que afrontes con optimismo y sobre todo con entereza esta nueva etapa.

Un besazo

Moony dijo...

Mensaje de una optimista incurable:
creo que el optimismo es una actituda vital, de supervivencia, y muy necesario.
Decía alguien que un optimista es un pesimista mal informado, pero estaba equivocado.
Un optimista es aquel que halla, en todo, en lo bueno y en lo menos bueno, miles de razones para seguir caminando.
Los mundos de yupie no existen, tan sólo se puede vivir en un mundo: el propio, y hay que encontrarle siempre motivos. Aunque cueste.
Un beso.