jueves, 8 de marzo de 2007

CELIA BUSCA TRABAJO


Comenzar una nueva vida pasados los cincuenta años no es fácil, y menos cuando el corazón conserva las mismas ilusiones y sueños de los veintitantos. Para Celia, el hecho de haberse separado, no sólo suponía un gran cambio en su vida junto con el fracaso de un gran sueño y del proyecto iniciado hacía tanto, sino el reto diario de alcanzar y recuperar otros sueños, otros proyectos, en una carrera contrarreloj mantenida con el tiempo.

Uno de los sueños era no depender económicamente de nadie, sentirse dueña de su vida, ganarse con su trabajo el pan que se comía. Se casó recien acabada su carrera y nunca había trabajado. Durante años se dedicó a la familia. Criar hijos, la casa, mantener la llama del hogar encendida, supuso una dulce renuncia compensada por el valioso tiempo compartido con los suyos. Dejó aparcadas otras metas, pero eso no fue obstáculo para que durante los últimos años de su matrimonio compaginase su labor de madre y ama de casa con la realización de una segunda carrera y la adquisición de conocimientos en las nuevas tecnologías informáticas. Se negaba a quedarse atrás y lo consiguió.

La vida le abría ahora, casi en el otoño de su vida, una ventana por la que poder contemplar los frutos de aquellas semillas, sembradas durante tantas noches de esfuerzo, cuando en el silencio de la casa, estando los niños dormidos, ella abría sus libros y estudiaba, inasequible al sueño o al cansancio de la jornada.

Durante meses, tras su separación, el largo peregrinar de empresa en empresa entregando su currículo y contestando anuncios que ofrecían trabajo, no supuso desaliento ninguno para ella. Su paciencia era tan grande casi, como el impulso interior de ser útil, de poner en práctica lo aprendido y seguir aprendiendo, de trabajar.

Pero hubo un día en el que Celia perdió la fe, se le escapó de repente la primavera y una tormenta acabó con los brotes de esos frutos apenas aparecidos.

Acudió a una entrevista de trabajo, para el que sin duda no sólo estaba preparada, sino que su currículo superaba con creces el perfil demandado. Su alegría interior mezclada con la ilusión que crecía dentro, se traslucía en su cara, le daba un aspecto jovial, incluso encendía sus mejillas.

Al estrechar la mano de su entrevistador, en la presentación, notó una sombra en su mirada, fueron unos segundos en los que la cara de aquél hombre pugnaba por contener un gesto inequívoco de contrariedad.

- Me parece que faltan datos en su currículo –le dijo-

Curiosamente, olvidó poner la edad en aquella hoja de papel, la misma que sostenía en sus manos el entrevistador. Al preguntársela, y escuchar la respuesta de Celia, el gesto del principio ya se dibujó claramente, después de un par de preguntas rutinarias, y sin darle tiempo apenas para hablar, le indicó que ya la llamarían. Nunca la llamaron, al igual que en otras empresas más. Entonces se dio cuenta de que algunos sueños, como las hojas secas, mueren en otoño.

¿Podrían brotar sueños nuevos?

DEDICATORIA: Hoy, en el día de la mujer trabajadora, dedico este relato a todas aquéllas mujeres que no trabajan y, sin embargo, no han dejado de hacerlo durante toda su vida. A las que no pierden la fe en sí mismas y luchan, contra viento y marea, sin rendirse jamás...y a Celia que vive en mi memoria.

Imagen: Sandra Kuck

16 comentarios:

Antona dijo...

Feliz dia, mujer
bss

Gregorio Verdugo dijo...

Me niego a aceptar que los sueños mueran en otoño, como las hojas, y también a que esas miradas que te escrutan desde las sombras y te marginan porque seas mujer, por la edad o por el color de tu piel, sigan teniendo la potestad de las decisiones. Y ésto no es una reflexión, sino una postura vital que procuro ejercer cada día, en casa, en el trabajo, en la calle y cuando sueño. Quien no sepa reconocer el esfuerzo ímprobo de la mujer, su trabajo incansable y su derecho inalienable a ser uno más, sin discriminaciones de ninguna clase, es que no sabe ver la realidad o, simplemente, miente.
Un saludo.
http://www.enunblog.com/Aguirre

Maie dijo...

Asi de injusta es la vida... asi de equivocado esta el mundo... esto pasa todos los dias en todas partes del mundo... incluso en latinoamerica es peor. Como uno comienza tan joven (17-18 anos) a trabajar formalmente las carreras avanzan a una velocidad impresionante. No es raro que a los 25, mientras los jovenes europeos se estan tomando anos sabaticos para ir a explorar africa o america latina, los latinoamericanos ya estan terminando sus postgrado, han estudiado 2 lenguas extranjeras y tienen cargos y responsabilidades que no van con la edad (aqui)... el resultado es que si a los 30 no estas ya bien colocado en una posicion de prestigio y ganando unos buenos millones...probablemente nunca mas lo haras... comienzas a ser un fracasado y mejor quedate en donde estas porque a los 30-35 ya eres un viejo... que te puedo decir a los 50...
Para las mujeres, algunas veces aun mas complicado.En la 20ena eres potencialmente madre y hasta te preguntan en las entrevistas de trabajo si tienes pareja y cuales son tus planes respecto a los hijos... esto lo digo con propiedad porque me toco en mi segundo trabajo (tenia unos 23 anos y 5 anos de experiencia solida ya) en algunos paises luego de que tienes un hijo eres indeseable...asi que uno se vuelve bastante carrerista...y las diferencias entre ama de casa y profesional se marcan de manera triste... cuando me mude a Europa rejuveneci como 10 anos y recupere mucho lo valores (como la familia, el valor del tiempo libre y de la vida despues de la oficina) que siempre he tenido pero que debi por algunos anos enmascarar...creeme!

Moony dijo...

De jovencita, yo también pensaba que los sueños acababan en otoño, que llegados los 50 años, una se volvía invisible totalmente, para todo, para todos, y que, total ¿qué más daba? seguro que alguien de esa edad ya había hecho todo lo que tenía por hacer.
Pero...se van cumpliendo años...poco a poco te vas acercando... y te das cuenta de que, por las mañanas, te levantas con las mismas ganas de hacer que entonces, que cada vez eres más sabia, más paciente, más tú, y te sorprendes en el espejo sintiéndote a gusto contigo misma, mucho más que de jovencilla, y descubres que existe el amor que soñabas y no el que se empeñaban en que creyeras...
Bendita llegada de la madurez.
Espero que Celia se levante una mañana con el alba brotando en su mirada, que se mire las manos y las vea llenas. Y que nadie la haga creer que es invisible. Ni ella misma.
Un beso de buenos días.

La Dulce Luna dijo...

Siempre que leo relatos como el que has escrito, se me encoge el corazón. La verdad que ha habido muchas mujeres que, simplemente por serlo, no han podido optar a ciertos puestos de responsabilidad. Yo, creo que esto está cambiando, por lo menos en el sector que yo trabajo que es el aeronáutico y la enseñanza universitaria. ¡Por supuesto que siempre te encuentras algún que otro descerebrado!, pero...¡gracias a Dios! , cada vez van siendo menos. Yo estoy contenta de ser mujer, de ser madre, de ser hija... y...tampoco se me olvida que, gracias al sacrificio y el cariño de las mujeres y hombres de mi familia he podido adquirir unos conocimientos y un "poso" personal que me han ayudado mucho en mi vida. Yo, a mi hijo le digo, y...si fuera hija, también se lo diría..."Estudia para ser libre".
Sólo deseo que las generaciones (de chicas y chicos, yo no hago distinción)que nos siguen, sean libres y tengan ideales para seguir luchando

Mari Carmen dijo...

Vivimos en una sociedad absurda donde no sólo no encuentran trabajo mujeres totalmente preparadas, inteligentes y con ganas de dar lo mejor de sí mismas, sino que se prejubila a la gente con 50 años. Todo esto tiene que pasar factura. De una u otra manera, la terminará pasando.

Muy emotivo tu relato :)

Un beso

CAMINAR SIN GLUTEN dijo...

Gracias Shikilla por tu dedicatoria:
Hoy, en el día de la mujer trabajadora, dedico este relato a todas aquéllas mujeres que no trabajan y, sin embargo, no han dejado de hacerlo durante toda su vida. A las que no pierden la fe en sí mismas y luchan, contra viento y marea, sin rendirse jamás...y a Celia que vive en mi memoria.

Ya que en esa situación está la madre de esta casa, ya que por motivos de salud no pudo trabajar y ahora que ronda una edad madura, se está preparando para presentar curriculum y trabajar fuera de casa.

Muchos besos.

RAFAEL dijo...

Suerte a Celia y a todas las mujeres.
Ojalá pronto no sea necesario diferenciarnos en el ámbito laboral.
Saludos.

mariadnne dijo...

Pues nada..unirme en este homenaje a todas nosotras..las que formamos seres utiles a la sociedad .. a las que el sueño no se lo compraron con un sueldo...a quienes los sueños los llevaremos con nosotras..realizados o o...a nosotras las dueñas de casa a las reinas del hogar..pilar de toda sociedad emergente..a nosotras que somos tan malamente validadas a la hora de saber si somos capaces de realizar faenas qe no son propias de solo cocinar.lavar..asear..

Seguro ese entrevistador no tenia madre..Ha de haber nacido de un huevo.. y asi hay muchos.

Gracias por todas las Celias del mundo..

Gasper dijo...

Me uno a tu saludo a todas esas mujeres emprendedoras, luchadoras, incansables, hermosas por dentro y por fuera.

Un beso muy especial para vos Shiki

GERARDO dijo...

Ahora no!, Ahora no comentaré tu post,
ni quiero naufragar en el fondo de un vaso cuando el amor fue un oceáno.
Hay una balsa esperando; y en tu balcon cantarán las primaveras.

Felíz dia mujer, Recibe un beso en tu alma.

Baptisma dijo...

La condición de la mujer históricamente ha sido tormentosa, aunque ha tenido una apertura destacable en este último par de siglos.

Lo que me llama la atención del relato y creo nos puede llevar a la reflexión, no es tanto si habrá "suficiente tiempo" para conquistar los sueños, me quedo penando en cómo es común en las sociedades occidentales buscar algún patrón similar de "sueños", con los cuales basamos nuestra apreciación de éxito o fracaso, aliento o desaliento (pareja, trabajo, estatus... )

Creo que esta mujer que ahora vive en tu memoria, y en general el ser humano, debe comenzar por cuestionarse acerca de sus sueños, ¿son estos una vía hacia una realización auténtica, o sólo alguna noción impuesta histórica y socialmente, y que sin embargo creemos nuestra?


Saludos y gracias por el comentario anterior!

ElsA dijo...

Estupendo relato, que es pura realidad, lamentablemente no hay forma de revertir esta situación. Y si una mujer divorciada lograr conseguir un trabajo no faltaran los acosos del empleador. Espero que algún día cambie esta situación

Saludos y un beso

ElsA

Shikilla dijo...

Gracias, porque siempre me ratifico después de leer vuestras opiniones: son el complemento perfecto a la entrada, vamos, que yo diría que lo mejor de mis post, son los comentarios que suscitan y eso es gracias a vosotros.

Este sencillo homenaje se lo he querido rendir a esas mujeres que renuncian al brillo propio en una determinada profesión, por dedicarse durante años al cuidado del hogar, de los hijos, y siendo esta entrega, probablemente, mucho más enriquecedora para ella e incluso para su familia más intimamente plena, sin embargo, no es reconocida en su medida.

Cuando, muchas de ellas, quieren retomar su profesión, una vez criados los hijos o porque haya situaciones personales que les empujen a ello, ven con desesperanza que la edad es un hándicap muy grande, no es el hecho de ser mujer, sino otro factor, la edad, que bien se podría dar también en los hombres.

Cuando la esperanza de vida ha aumentado, aún en muchos ámbitos hay ciertas reservas en contratar gente de más de treinta y tantos años.

Gracias a todos.

Felipe Sérvulo dijo...

Shikilla:
El día que no tengamos que conmemorar ese día, habremos vencido todos.
Por cierto, el año pasado pasé por tu tierra y fue un descubrimiento maravilloso. Digo descubrimiento con pleno conocimiento, ya que soy de Jaén y es otra gran desconocida.
Abrazos mil.

rafael de la reina dijo...

Espero que broten sueños nuevos. Me ha recordado que tengo un relatillo escrito por ahi, en mi blog, que se llama "La secretaria polar", y trata la misma temática.
Y aunque tarde, me uno a las felicitaciones. Y a ver si los proximos ocho de marzo los celebrais sin trabajar, porque creo que os mereceis un descanso,¿no?
saludetes¡