martes, 29 de mayo de 2007

ESPERANDO SUS BESOS...


...Y su abrazo, sus caricias, su voz cerca de mi oído, su mejilla cálida rozar la mía. Esperando que mis manos se enreden en su pelo, que mis brazos le rodeen, que su risa me despierte del letargo en el que vivo, que su olor me inunde por dentro y su presencia me sane.

¡Dos días y veré a mi hijo! ¡Fuera por unos días la mentira piadosa de la cercanía que cada día me trae el teléfono! Por fín, le tendré a mi lado.

Viajaré toda la noche para ganar un día, es lo malo de las distancias, lo malo de tener un aeropuerto pequeñito en Badajoz, con poco tráfico, con vuelos que necesitan una o dos escalas para llegar, y que además sean tan caros. Por eso he decidido ir en autobús, me temo que será larguísimo pero al viajar de noche, como digo, gano un día, un día que puedo estar más con mi niño. Desde las 17:30 hasta las 7:40 más o menos estaré viajando. Una pasada, desde luego, pero estoy contenta.

He pedido dos días de vacaciones, aprovechando también un puente que hay aquí, así que todo dispuesto para volver a Badajoz. A ambos, mi hijo y mi ciudad, seguro que les veo de distinta manera, a mi hijo más alto, más gordito, porque gracias a Dios y gracias a que está en el comedor del Colegio comiendo, ahora come de todo, que no hay mal que por bien no venga. A mi ciudad seguro que desde la perspectiva de Barcelona, tal vez, la vea más pequeña, más recogida, pero con el mismo encanto que siempre, ¡eso seguro!.

Lo malo será cuando tenga que volver, ¡ay! pero bueno, no adelantemos acontecimientos, de momento en dos días me pongo en camino hacia ese lugar donde tengo una parte de mi corazón. Que otra parte de mi corazón la tiene mi hija, que ya es la flecha de la que Khalil Gibrán nos habla refiriéndose a los hijos, esa flecha de la que nosotros somos arco y Dios el Arquero, que impulsada hacia delante, también está lejos aunque siempre cerca, muy cerquita de mí.

Creo que una madre, desde el momento en el que nacen sus hijos, deja de tener ya el corazón entero, en ese mismo instante en el que tiene por primera vez a su hijo en los brazos, siembra un trocito de su propio corazón en el de cada hijo, de modo que allí donde esté cada uno, allí está el amor de su madre.

8 comentarios:

Gasper dijo...

Cuánto me alegro de este esperado reencuentro!!!

En verdad me alegro que ya casi estén juntitos los dos.

(pucha, me hiciste emocionar de sólo pensar en ese momento)

Besos

Merce dijo...

Me alegro Shikilla, no hay cansancio cuando al final del camino te espera el abrazo de tu hijo.

Un beso y que disfrutéis estos días juntos

El Buen Salvaje dijo...

Buenoooooo ¡¡¡vaya palizón!!! Pero no hay camino largo si en el destino nos espera una gran acogida.

Ahora me explico las ojeras de mi salvaje madre... jejeje

Saludos salvajes, Shik.

pepeltenso dijo...

lo mejor es pensar en la parte positiva y disfrutarla al másximo, ¿lo malo? ya vendrá, pero no importa. La parte importante es la positiva, siempre.

Caminarsingluten dijo...

Shikilla, nos alegramos de que puedas viajar y reencontrarte con tu hijo, ya que él tendrá tantas ganas de verte como tú.

Aprovecha esos momento, "cometolo" a besos, a abrazos y transmitele todo lo que sientes por el, lo importante del cariño, del amor, no se mide en cantidad de tiempo, sino en intensidad.

Muchos besos.

Ana y Víctor.

P.D. Gracias por visitarnos y dejarnos como siempre palabras bonitas.

Raquel dijo...

Precioso texto. Y la foto también!

Un abrazo.

La Dulce Luna dijo...

Shiki, ¡por Dios!...¡qué aguijonazo al corazón!. Los hijos, los que nos han robado el corazón, los que nos suben y nos bajan en la montaña rusa de la vida,....por quien vivimos e intentamos ser sus estrellas. En fin....todo.

¿Sabes? La semana pasada estuve yo en Badajoz a conocer a mi sobrinillo, vive allí mi hermano. ¡qué casualidad!.

Besos dulces



y nos

Chechu Arroyo dijo...

Solo una palabra, un deseo... DISFRUTA y LLENATE DE ÉL.

Saludos.