miércoles, 13 de febrero de 2008

TU ANGEL Y MI MUSA


Hacía tiempo que andaba perdida, no lograba darle alcance, quizás no escuchaba su voz entre el estruendo sin fin de términos burocráticos, administrativos, trámites, llamadas, expedientes, o la acallaba sin querer... Pensé que yo ya no era digna de tener la luz de su inspiración, noche tras noche la esperaba a la tenue luz de la lamparita que está sobre mi mesita de noche, hasta que el sueño me alcanzaba a mí sin haberla alcanzado yo a ella. La musa, casquivana, indolente, despegada y recelosa, me daba la espalda cuando yo la llamaba, sencillamente porque la ignoraba cuando venía sin avisar y le decía: “Vuelva usted mañana”.

Hasta que hoy, después de una llamada telefónica, mi corazón se llenó de ideas que pugnaban por salir a la luz, mil sentimientos espoleaban el alma gritando desde dentro su necesidad de que les diera forma, se me agolparon las palabras sin orden ni concierto, palabras de dolor, de alegría, de miedo ¿cómo dar forma al sentimiento que me produjo la llamada de mi amiga diciéndome que hoy había estado a punto de perder la vida en un accidente de circulación?.

Desde entonces la compuerta de mi alma está abierta y reconozco claramente su voz entre las voces, la musa se llama hoy: Amistad.

Lo primero que he querido compartir contigo ha sido la alegría, porque milagrosamente estás viva aunque el coche haya quedado hecho papilla. Tú eres lo que importa. Gracias a tu Angel de la Guarda, como tú misma me has dicho, has nacido de nuevo.

Por un momento, la sombra del dolor si te hubiera perdido, ha hecho que mi mente recorra todos los momentos únicos que hemos compartido, de los que ya he hablado aquí en este espacio, que tú también lees siempre que actualizo, aunque no comentes nunca, porque esto de los blogs, la informática y todo este mundo, sea para ti un gran desconocido, al que te vas acercando poco a poco.

No puedo imaginar la palabra Amistad sin que tú, querida Marián, Tita, y las demás amigas la escribáis conmigo, no puedo ni quiero imaginar la Amistad sin ti.

¿Recuerdas el viaje que teníamos previsto para el verano pasado? Fíjate lo que es la vida, lo fuimos posponiendo, no por nuestra culpa, sino porque los acontecimientos se empeñaban en ponernos la zancadilla y, al final, pasó el verano, casi el invierno y no hemos podido hacerlo juntas, las tres. Dijimos que en Carnaval nos juntaríamos y celebraríamos este año, que era especial. Pero tampoco pudimos estar las tres, de nuevo las circunstancias no nos dejaron.

Creo que no nos hacen falta celebraciones especiales, porque siempre que quedamos en la media hora del desayuno, (por cierto, hoy, mientras yo desayunaba sin ti, tú sufrías el mayor susto de tu vida en la carretera, también he pensado en eso), siempre que salgamos los fines de semana, o cualquier día que Tita viene de Madrid, o cuando se tercie, estaremos celebrando nuestra amistad, no hay mayor fiesta que compartir los pequeños momentos porque los hace grandes el cariño que nos tenemos.

He aprendido que hacer planes está bien, pero, por si fallan, mejor aprender a disfrutar y vivir el momento compartido con toda nuestra fuerza. El próximo desayuno que tengamos será un cumpleaños para ti y para mí una fiesta.

Probablemente tu Angel de la Guarda haya traído a mi Musa de la mano.

3 comentarios:

Chechu Arroyo dijo...

Doña musa... Es como el fantasma que va y vuelve, siempre regresa porque estamos vivos. n algunas ocasiones es, incluso, inoportuna. ¿No os ha pasado? estar en un lugar donde llega y no puedes escribir. Yo me desespero y pierdo la concentración del momento. Creo que,a veces, por las miradas, se han pensado que estaba como una cabra ¡tal vez sea verdad!

En otras ocasones se presenta en forma de pizzero, de vecino o, como a ti, en forma de teléfono.

Shiqui, la musa es ese fantasma que se debería llamar "Mortadelo".

Gerardo Omaña dijo...

Felíz día de la amistad.
Besos para tu alma.
Y...un regalo de amor.

imaginaria


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Anónimo dijo...

La risa y la amitad lo curan todo.
El viernes hubo risas y bailes, y sin hacer planes, el lunes nos volveremos a curar en el desayuno con risas y torrijas.
Te quiero amiga.
Marian