jueves, 24 de julio de 2008

NOCHE DE KARAOKE


A los que a estas alturas del verano aún no nos ha llegado el momento, esperado y necesario, de las vacaciones, después de la jornada laboral, de seguir madrugando y trabajando casi al mismo ritmo que en el invierno, lo que más nos apetece es llegar a casa, comer y tender nuestro cuerpo sobre las sábanas ejercitando esa maravilla de invento que es la siesta.

Aletargados hasta que el sol se va escondiendo o, al menos en esta bendita tierra de Extremadura, hasta que se ha escondido del todo, empezamos a revivir, a despertar, en cuanto apuntan las primeras horas de la noche. Entonces es cuando uno sale buscando las terrazas o los locales con aire acondicionado para poder charlas con los pocos amigos que, como uno mismo, esperan y casi desesperan que llegue la hora de decir: ¡Me voy de vacaciones!.

Realmente la ciudad se va llenando de vida al mismo ritmo que las terrazas, bien pasada la tarde, y es que la gente hace más vida social en el verano. Por otra parte, los locales no están tan llenos y se puede uno tomar tranquilamente un refresco o una copa, mientras, micrófono en mano, emula a sus cantantes favoritos en ese arte cuyo origen está en Japón y que en los japoneses encuentra verdaderos fans: el karaoke.

Hoy, un grupo de amigos, hemos dado rienda suelta a ese cantante que llevamos en nuestro interior y que quizás también estaba sesteando hasta que le hemos despertado, todos sin excepción, envalentonándonos al sentir que ese coro de ángeles del público asistente es capaz de tapar con su apoyo moral y, más que nada, con sus voces, cualquier desafine que uno pueda tener cantando “América” de Nino Bravo, o incluso “…Y nos dieron las diez” de Sabina.

Es curioso como uno pierde el sentido del ridículo cuando tiene un micrófono en la mano, un mojito en la barra y una red de apoyo que te demuestran que son capaces de desafinar tanto o más que tú. Al principio tomas el micrófono tímidamente, incluso el más lanzado comienza con un hilo de voz la canción solicitada, pero luego, a medida que avanza ésta y vas cogiendo confianza, te lanzas a cantar el estribillo a pleno pulmón, asiendo el micrófono como si fuera de tu propiedad y hubieras nacido con él pegado a la mano, como si te fuera la vida en ello ¡no hay fuerza humana que te haga soltarlo!.

En un acto de generosidad sin límites, quieres hacer partícipe al mundo entero, que en ese momento pueden ser una veintena de personas, de tus cualidades innatas, esas que únicamente conocen tu familia y los vecinos que tienen la suerte de oír tus gorjeos bajo la ducha.

Sí, lo del karaoke es un invento muy bueno, mire usted, porque hace que la adrenalina salga en forma de gorgorito, forma coros de lo más variopinto y te hace por un momento, durante esos minutos que dura la canción, creerte que si hubieras tenido unos años menos, ríete tú de la generación OT 2008 y venideras.

Lo malo del karaoke es que, según las canciones que una pida y la soltura con la que las cantes y conozcas las letras, enseguida das pistas de la añada a la que perteneces, o peor aún, que pidas una canción que ni siquiera esté en el catálogo. Pero eso es pecata minuta al lado de lo que disfrutas.

Por lo visto, karaoke significa etimológicamente: vacío y orquesta, es decir, que uno puede cantar sin orquesta, con la música grabada, y yo me atrevo a decir que hoy incluso hubiéramos cantado sin los rótulos de la letra o subtítulos, tal era nuestra euforia cantarina, es más, dudo que ninguno del grupo haya mirado la letra en alguna de "nuestras" canciones.

7 comentarios:

carlos dijo...

Es verdad, Shikilla, cómo desaparece el corte en cuanto tenemos escenario, micro, copita y estamos arropados por los amigos. Los momentos Karaoke suelen ser gloriosos. Yo he tenido unos cuantos, pero el más glorioso fue en un karaoke de Nueva York en el que, mientras la pantalla proyectaba la letra en inglés de "The piano man" de Billy Joel había tres españoles en el escenario -dos varones y una chica-cantando la versión de Ana Belén -"toca otra veeeeez, viejo perdedorrrrr..."- ante la perplejidad de los presentes, de los cuales un negro se partía de risa y el resto de la sala no daba crédito. Para haberlo grabado.

Pedro dijo...

¡Habrá que verte desmelená y con el micro en la mano...!
DAS RALLOS DE EMBOCES.
3 palabras, dos principales y una preposición, la preposición tiene 5 letras, la 3ª palabra es una isla...
¡Qué estás mayoooor...!

Shikilla dijo...

Ya lo sé Pedro! BESOS DESDE MALLORCA, eso dice, menos mal que me has dado la pista que si no, no lo acierto.

Pues desmelenada estoy casi siempre, claro que no siempre tengo un micrófono y música, me encantó, la verdad.

A ver si aciertas tú este anagrama, querido Pedro:


Desenroscado job saca doblez.

Y ¡¡No estoy mayor!! solamente que no lo he pensado demasiado.

Shikilla dijo...

Carlos, esa canción de Ana Belén me gusta a mí también mucho, es una que pertenece a mi repertorio de la ducha matutina.

También suelo destrozar canciones de Luz Casal, y las coplas antiguas, como la de Ojos verdes, etc..

Claro que no puedo decir eso de Canté en un karaoke de Nueva York, eso ya son palabras mayores ¡qué envidia!. Carlos deberías ir siempre con una grabadora en el bolsillo, disfrutaríamos todos, porque imagino que lo pondrías en el blog ¿o no?.

Un abrazo

Pedro dijo...

BESOS DESDE BADAJOZ CON CALOR, je,je,je,je.....
¡Pues aquí, yo acabo de enchufar el aire acondicionado, porque se me estaban derritiendo las chancletas de goma.
¿Te acuerdas de la letra de unas sevillanas que te mandé..."Voy a comprarte unas...de agujeritos, para que cuando bailes...? ¡Bueno, pues yo me las voy a poner, a ver si me refresco!Ja,ja,ja,ja.
Besos.

Shikilla dijo...

¡Qué listo eres Pedro!, con razón eres el maestro de los anagramas, sí señor.

Pues yo espero refrescarme en la playita porque ya hoy he comenzado mis vacaciones.

Así que tendré que cerrar momentáneamente el blog también hasta la vuelta.

Un beso y nos vemos!

Miguel Schweiz dijo...

¡Felices vacaciones Shiki! Dosfrútalas mucho... que ya sabes siempre parece que se quedan cortas. :)

Un fuerte abrazo veraniego y hasta la vuelta