miércoles, 10 de septiembre de 2008

FIESTAS DE BARAJAS DE MELO


Doy por concluidas mis escapadas este verano. Después de la última, en la que aproveché el puente del 8 de septiembre en esta Comunidad y dos días más de vacaciones, vuelvo con mi maleta que, para tener una dueña que se autodefine como sedentaria, ha viajado más que el baúl de la Piquer. Así que perdonad si en estos días el blog no se ha movido, al menos no tanto como yo.

He estado en las Fiestas del pueblo de mi madre, un pueblecito de Cuenca, Barajas de Melo, del que ya hablé aquí. En él se cumplen todas las tradiciones relativas a las fiestas populares, como en muchos pueblos de nuestra geografía, a saber: Procesión en honor de su Patrona, la Virgen de la Vega, (a la que no me gusta faltar, si me lo permiten las circunstancias) encierro de toros (que son mi pesadilla), Baile en la Plaza, a los pies del Ayuntamiento y alrededor del pilón (que es que a este pueblo no le falta de “na”), al ritmo que marque la orquesta contratada para la ocasión, a decir verdad, unas noches son mejores que otras, pero siempre echamos un bailable y es donde disfruto como loca bailando pasodobles y “moderno” con los hermanos, primos, hijos y familia en general, porque los pueblos es lo que tienen, que te salen primos por todos lados, pero primos de verdad, de sangre, no de esos que hacen el ídem.

En fin, que me encanta ver y vivir ese espectáculo alegre y festivo en el que la Plaza del pueblo se convierte en “macrodiscoteca” con pilón incluido y techo de estrellas, reuniendo a chicos y grandes al son de “Paquito el chocolatero” o intentando captar el secreto de un buen pasodoble aprendido de manera autodidacta por los mayores; lo reconozco, con quien mejor lo bailo es con mi padre, él posee el secreto.

Lo peor fue el día en el que tenía que tomar el autobús para Madrid, donde enlacé con un tren que me trajo de vuelta a Badajoz, no por las despedidas, que también, sino porque mi casa está en el recorrido del encierro de los toros que, a diferencia de Pamplona, allí son interminables, pueden durar horas, en las que los toros suben y bajan por la calle y se convierte, como decía, en una pesadilla, ya que te obliga a recluirte si, como es mi caso, no tienes afición torera. Se hacía tarde y no acababa el encierro, veía que perdía el autobús. Salir con la maleta aprovechando que no hubiera ninguno y echar a correr hacia la barrera que nos separaba del “mundo libre” fue una aventura en la que la adrenalina, los nervios y el miedo me hicieron ver que, si quiero, corro como una gacela. Gracias, todo hay que decirlo, a que mi hermano me llevó la maleta.

En resumen, cuando llegué a la talanquera y estuve a salvo, después de mi hazaña, pensé que el público gritaría: ¡torera, torera!, pero se ve que la única que lo consideró hazaña fui yo, ya que en mi carrera loca en la que no miraba ni veía nada más que mi meta, no me di cuenta de que todo el mundo había salido ya al recorrido y puede que los toros estuvieran en el otro lado del pueblo. Me dió igual porque para mí, que llevo muchos años viviendo esos encierros (siempre desde el balcón de casa), fue lo más cerca que he estado de los toros en toda mi vida y espero que se quede ahí el récord.

6 comentarios:

Terly dijo...

Contento, muy contento de tenerte de nuevo por estos lares.
Me he reido mucho con tu relato de hoy, te imagino corriendo por las calles del pueblo y en el fondo sintiendote un poco "Curro Romero", que también él corria cuando había que correr.
Conozco ese tipo de fiestas y son divertidísimas, no sabes la envidia que me iba dando a medida que te leía.
Bueno, lo importante es que ya estás por aqui y que está todo bien.
Un beso.

Pedro dijo...

Parece que te estoy viendo, con cara de "espantá" y corriendo como una liebre... ja,ja,ja,ja
Me alegro que estés de vuelta, porque nos tenías "mu abandonaos".
Sula, Nina y Gus(a lo otros no los veo) te invitan a una galletita, pero... ¡ojo,solo una!
Besos.

Jesús Arroyo dijo...

¡Óle, Óle, Óle!
Si ya decía yo que tenías alma taurina... ¿torera dices? ¡maestra!
Un beso.

Aguijón dijo...

Por fín te tenemos ... ya era hora.
Me alegro de tus carreras por la calle.
un beso,

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

El año que viene, te recomiendo que te pongas el vestido de luces para no pasar desapercibida.

Excelente crónica, como siempre.

A. Sánchez dijo...

Espero hayas pasado unos días de asueto, además de arriesgados, encantadores.

El nombre del pueblo tienen algo que ver con el portugués Francisco de Melo?