sábado, 11 de abril de 2009

UN PARÉNTESIS PARA EL RECUERDO


Como creo que lo de la presunción ya ha tenido unos días de protagonismo y no quiero que si alguien visita mi blog ahora en Semana Santa se encuentre con esta entrada tan, tan, tan... materialista, falta de humildad, presuntuosa y poco caritativa para con los demás, sobre todo aquellos que aún haciendo esfuerzos no pueden ser tan estupendos como yo (vaya, creo que he vuelto a pecar, mea culpa).

Para arreglar el desaguisado o mitigar un poco esta salida de tono de mi espíritu de natural sencillo, pero desbocado por el triunfalismo, he decidido traer una entrada que escribí hace unos cuantos años, exactamente cuatro, sobre la Semana Santa. Como pienso más o menos igual y muchos de los que me visitáis hoy no lo hacíais entonces, pues es como si fuera recién estrenada, vamos que si no lo digo ni siquiera se hubiera notado. Espero que así podáis perdonarme el momento de ensalzamiento personal, que es que esta autoestima, recién estrenada también, me va a perder un día.


UN PARÉNTESIS PARA MEDITAR
Escrito el 31 DE MARZO DE 2005

“Este paréntesis de la Semana Santa me hace cada año meditar sobre la fe en general y sobre mi propia fe en particular.

La belleza de las procesiones que salen en cualquier rincón de nuestra geografía durante estos días, el silencio profundo, la devoción de muchos la curiosidad también de otros, la contemplación como espectadores o la participación como cristianos de los que llenan las calles flanqueando las aceras mientras los pasos se suceden entre tambores o bandas, en medio de las luces de los cirios y faroles, no deja cada año de sorprenderme, de remover por dentro ese anhelo que tenemos los seres humanos a lo largo de la historia de alcanzar la trascendencia de nuestro propio "yo".

No es en la Pasión, ni siquiera en la Muerte donde Cristo da la talla de Dios, porque, aún siendo éstas grandes pruebas para cualquier persona que decide morir por lo que predica, no dejarían de ser "posibles" para cualquiera, ya fuera un "loco" que afirmaba perdonar a quien le mataba, ya fuera un "revolucionario" que prometía un mundo mejor para quien dejara todo y le siguiera, ya fuera el adalid del "amor universal".

Lo que le da la talla de Dios a Cristo es vencer a la muerte tres días después de haberla sufrido, demostrarnos que la Vida puede existir aún habiendo muerto. Ahí está la piedra angular de la fe, en ese Cristo es en el que creo, aunque al que padeció y murió por mí, le amo del mismo modo que El me amaba cuando en su Cruz, al perdonar a los que allí estaban, también me estaba perdonando a mí.

Me conmueve pensar que por medio de su Resurrección se hace posible mi trascendencia después de la vida, de esta vida que El sabe que tanto quiero”.

5 comentarios:

eligelavida dijo...

Me gustaría compartir contigo el premio "Anónimos con el Autismo", creado con el fin de que todos los amigos de la bloggosfera que lo deseen ayuden en la importante labor de difundir información sobre el Autismo. Puedes pasar por mi blog a recogerlo. Un abrazo.

ElPoeta dijo...

No te preocupes por tu explosión de autoestima, que siempre es buena y creo que además sí que eres estupenda. Gracias por recordarnos que es buen o meditar aprovechando estos días. Creo que ya te he dicho que soy agnóstico, pero pienso que hacer un paréntesis y meditar siempre es bueno y el ambiente de estos días lo favorece. Un beso, amiga,
V.

Pilole dijo...

Bienvenida a casa. Buena tu meditación, deberíamos hacerla todos. Gracias por tu comentario en mi blog. Un beso

Terly dijo...

Ya de regreso a casa, después de diez días pasados en Alemania con mi mujer, hijas, yerno y nietos, vengo a desearte, aunque con un poquito de retraso, una feliz Pascua de Resurrección.
Confío y deseo que al igual que para mí, hayan sido para ti unos bonitos días de familia y recogimiento.
Intentaré ir leyendo y poniéndome al días de tus publicaciones, ahora, recibe un afectuoso abrazo.
PD.
De esta última entrada, ya te anticipo... ¡¡¡Tú vales mucho!!!...
¡Ele mi niña!...
Un beso.

Anuskirrum dijo...

Querida Shikilla, que estupenda reflexión para estos días de conmemoración de la resurreción del Señor. Como dices tras la Pasión, tras la muerte, se nos revela la vida eterna, la que nos da la esperanza, la razón para vivir, para luchar. Unas veces caminando por un valle de lágrimas, y otras con la luz y la fuerza que transmite su presencia.

Que palabras preciosas nos dejas, para pensar, para aprender a amar, a vivir, a dar sentido a su sacrificio.

Que otro ejemplo de amor más puro tenemos que ofrecer la vida por cada uno de nosotros, y la muerte...

Gracias por estas ventanitas de luz inmensa.

Un abrazo