viernes, 17 de julio de 2009

AZUL Y BLANCA


Se cumplen hoy cuarenta años desde que tres hombres, Armstrong, Aldrin y Collins fueran los protagonistas de algo que definió muy bien en su día JFK como “la aventura más grande y peligrosa en la que jamás se ha embarcado el hombre”, es decir, llegar a la luna, en un camino que no sabían aún si sería sin retorno pero que se convirtió en su propio camino hacia la gloria y el reconocimiento de la Historia, convirtiéndose también en héroes depositarios de la gran curiosidad que ha llevado al hombre siempre a explorar lo desconocido.

Desde entonces, puede que hayan cambiado muchas cosas, entre otras, la desmitificación de ese níveo y nacarado objeto de inspiración para tantos artistas a lo largo de los siglos. Otras, siguen y seguirán igual por mucho tiempo, he de decir que lamentablemente.

Por mi parte, reconozco, que la llegada del hombre a la luna no ha aminorado ni un ápice la atracción que en mí suscita dicho satélite, es más, tengo la creencia interior de que la luna guarda secretos, misterios que no ha podido el ser humano desvelar todavía, no sé si será cierto o no, pero me gusta pensar que la luna que pisó el hombre encarnado en la figura de Armstrong es otra luna distinta a la que, fetiche de mis poemas, hago vivir en mis versos.

Sea como fuere, no todo fue un camino de rosas para los tres protagonistas de esta aventura, protagonistas visibles porque hubo muchos más que trabajaban desde la Tierra. La otra cara de la moneda la tenemos, por ejemplo, en Neil Armstrong que lamentó su notoriedad por considerarla inmerecida, y dijo que la fama le había costado caro a su familia y que lo que también lamenta profundamente es que, a causa de su trabajo no pudo estar mucho tiempo con sus hijos cuando éstos estaban creciendo; Buzz Aldrin, por su parte, no ha tenido tampoco una vida fácil, tras su logro lunar abandonó la NASA, volvió al ejército, y poco después sufrió episodios depresivos que lo llevaron al alcoholismo.

Aún así, la experiencia que vivieron el 16 de julio de 1969 les marcó para siempre y hoy llama la atención profundamente la sencillez de sus palabras. En El Imparcial, he podido recoger las siguientes:

“Collins, según El Imparcial, ha respondido a una serie de preguntas las cuales han sido difundidas a través del sitio de la NASA en Internet. Según el astronauta retirado, su recuerdo más memorable de la misión fue mirar la Tierra desde el Apolo 11 y constatar su belleza y fragilidad. "Realmente creo que si los líderes políticos del mundo miraran el planeta desde una distancia de 100.000 millas (160.000 kilómetros), su visión cambiaría totalmente", señaló.

Añadió que las fronteras que son tan importantes serían invisibles. "El pequeño globo continuaría girando, haciendo caso omiso de manera serena a sus subdivisiones, presentando una fachada unida que pediría a gritos comprensión unificada para un tratamiento homogéneo.

"La Tierra debe ser lo que parece: azul y blanca (...) ni capitalista ni comunista; azul y blanca, ni rica ni pobre; azul y blanca, ni envidiosa ni envidiada", añadió. Según Aldrin, 40 años después de la histórica misión a la Luna, la Tierra tendría la misma imagen que él pudo atisbar desde el Apolo. "Pero las apariencias pueden ser engañosas. Sin duda (la Tierra) no está serena, sino definitivamente frágil y cada vez lo es más".

La culpa de que la Tierra no sea lo que parece nada más que la tenemos nosotros, los mismos que hacemos de los colores azul y blanco que pintan nuestro Planeta banderas que nos separan, barreras que nos limitan, fronteras que nos enfrentan. Tiene razón Aldrin al decir que somos frágiles y hacemos aún mucho más frágil el lugar donde vivimos.

9 comentarios:

Antonio Javier Fuentes Soria dijo...

"La culpa de que la Tierra no sea lo que parece nada más que la tenemos nosotros, los mismos que hacemos de los colores azul y blanco que pintan nuestro Planeta banderas que nos separan, barreras que nos limitan, fronteras que nos enfrentan". Cuanta razón en tus palabras. Me han puesto los pelos de punta las palabras de Collins, cuanta verdad. Para los locos como tú y como yo (locos de bien), esa luna sigue siendo misterio, inspiración.Un placer venir a tu cajón de sastre y volver a mi casa con los bolsillos llenos de cultura,de reflexiones que marcan a fuego. Un abrazo

eligelavida dijo...

Yo creo en el ecologismo que reconoce a Dios como creador y la obligación de cuidar el planeta y toda la creación, como obra de Dios. En 1854, el entonces presidente de los EEUU, Frankilin Pierce, propuso tomar las tierras donde se encontraba asentada la tribu Suquamish, en el actual estado de Washington, y crear para ellos una reserva india. El Jefe indio Seattle le envió un escrito diciendo:

“Hasta el hombre de piel blanca, que tiene amistad con Dios y se pasea y le habla, no puede evitar este destino nuestro común. Tal vez sea cierto que somos hermanos. Ya lo veremos. Sabemos una cosa que tal vez descubrierais vosotros más adelante: que nuestro Dios es el mismo que el vuestro. Quizá creéis que tenéis poder por encima de Él y al mismo tiempo lo queréis tener sobre todas las tierras, pero no lo podéis tener. El Dios de todos los hombres se compadece igual de los de piel blanca que de los de piel roja. Esta tierra es apreciada por su creador y estropearla sería una grave afrenta”.

Anuskirrum dijo...

Querida Shikilla, esa luna que a todos nos alumbra estoy segura que contiene los misterios de que nos hablas.
No me extraña que estos tres protagonistas de nuestra historia sufrieran cualquier derrota, después de haber observado la belleza de nuestro planeta desde lugar tan privilegiado, para descubrir que el futuro, solo le tenía reservado las agresiones constantes que conocemos.
Nuestra tierra por otra parte, nos contiene, es un solo continente, por mucho que insistamos en dividirlo mil veces.
Te has fijado en el arco iris que la naturaleza nos ofrece de vez en cuando? nos regala los colores de la vida, esos mismos que algunos se han apropiado. El azul y el blanco serían una bonita insignia que agrupara al mundo entero, cuando comprendieramos que la belleza de nuestra tierra, con sus sonidos, aromas, colores, debería unirnos, dejando de considerar constantemente estos tesoros como propiedades de unos, para privárselos a otros.

Precioso post, amiga.

Alexander Moody dijo...

Y yo que visito la luna cada noche sólo con mirarla...

Un saludo.

Terly dijo...

Estaba convencido de haberte comentado este post.
Como verás la luna en que me encuentro yo es la de Valencia y desde aquí se ve todo de otra manera, ni azul ni blanco, siempre, siempre, veo todo color de Rosa, empezando por tu vestido, siguiendo con tu sonrisa y hasta el cielo... ¿Te he dicho alguna vez que eres un cielo,... Rosa?
Bueno, aunque todo lo que digo es verdad, no me hagas mucho caso porque estoy en la luna.
Un beso.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Me apunto a los de una tierra sin compartimientos estancos: dígase por hermandad o por racionalidad.

Un abrazo matutino, antes de que suban las temperaturas.

Marcelo dijo...

Esa visión de la tierra desde la Apolo, me hace recordar mucho a los cuentos de Bradvury.
Un beso Shiki!

Terly dijo...

Querida Shikilla:
Empiezo hoy mis vacaciones de verano y vine a despedirme.
Para que no me olvedéis os dejo en mi blog un soneto refrescante.
Hasta la vuelta.
Un beso.

Blogger dijo...

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