lunes, 21 de marzo de 2011

春(はる – Jaru)(Primavera)


Ha llegado casi de puntillas, tal vez por no querer molestar, como esa niña tímida que asoma su naricilla por la rendija de la puerta donde hablan los adultos. Esta vez, ni siquiera el Corte Inglés nos ha avisado con la suficiente antelación, ¿les habrá pillado desprevenidos también a ellos?

Entre tanta algarabía de reproches y miserias, crisis, promesas incumplidas y lucha por el poder aquí en casa, que se hacen tan pequeños e insignificantes al lado de la guerra y los enfrentamientos, al lado de los tsunamis de muerte y destrucción, donde el mar hace intentos vanos de tragarse las esperanzas de aquéllos que hacen de la resignación la venda del alma para seguir trabajando, del admirable pueblo japonés que contempla como los cerezos en flor, (Sakura en japonés), este año se han manchado de lodo, y se asfixia la primavera nipona entre sus pétalos.

Con todas esas cosas, los de aquí, apenas podemos sentir como la vida sigue, como las estaciones se suceden y llega esta primavera temerosa casi de ofrecernos el regalo de sus flores, un regalo que, al lado de tanto dolor, consternación e inseguridad es casi, casi, una frivolidad, y me pregunto cómo sería si el alma perdiera alguna vez la capacidad de escuchar el canto de la vida y no quiero ni imaginarlo.

Me haré el propósito de reflexionar sobre ello, la vida viene a nuestro encuentro en cada hoja que renace de la rama que parecía agostada, en cada flor que se abre en colores, en cada paso que damos; la vida, sí, la vida misma, sale a nuestro encuentro, para desafiar a la muerte, para echar un pulso a nuestros problemas, a lo que nos hunde, a lo que nos roba la esperanza, la vida sale a nuestro encuentro y se cruza en nuestro camino, anda paralela a nuestros pasos, para recordarnos que está ahí, en forma de brote, retoño y sol. ¡¡Pues a ver si nos damos de narices con ella!. ¡¡Feliz primavera a todos!!

5 comentarios:

Socretino dijo...

Shikilla, que esperanzador. La naturaleza nos ofrece muchas veces lo que nos falta anímicamente.
Por cierto, ¿Has leído "la vida sale al encuentro"? Pedazo de libro que versa sobre la primavera de la vida (que cursi me ha quedado esto).

carlos63 dijo...

Preciosa entrada y cargada de razón, pero lo has escrito tan bonito que le has dado Nolotil a la realidad. Una entrada muy reconfortante.

Besos.

Shikilla dijo...

Socre, ¿cómo no lo voy a leer?, no solo ese, he leído casi todos de Martín Vigil, y sí, lo de que sale al encuentro la vida quizás estuviera en mi lejana memoria de adolescencia, todo nos deja huella.

No suena nada cursi lo que has dicho.

Shikilla dijo...

jajaja, carlos, si con el nolotil de las palabras se pudiera quitar el dolor de cabeza que provoca la realidad, me pasaria la noche esribiendo. Un beso y gracias

Terly dijo...

Solo las flores del cerezo que tengo en mi jardín y que justo embellece la vista de mi venta, me hace darme cuenta de que estamos ya en primavera, porque si miro hacia otros lados, no veo más que invierno por todas partes y aquellos brotes verdes anunciados por Zapatero, se están convirtiendo en humo de cigarrillos apagados.
Un primaveral beso para ti, querida amiga.