miércoles, 16 de marzo de 2011

RETROTRAYENDO LA MEMORIA




Hoy la madrugada se ha sentado junto a mí, en este islote bendito de la ansiada soledad, cuando es sinónimo de descanso y relajado momento para hacer introspecciones hacia el centro de mi alma.

Revolotean, entonces, pensamientos distintos a mi alrededor, como si el viento hubiera levantado todas las notas tomadas a lo largo del día, del tiempo, de mi vida... caen algunos en mi falda, posándose suavemente junto a mis manos, para que yo los tome, recuerde el instante preciso en que nacieron y quién o qué me hizo dejar esa huella en mi memoria.

Inquietantes pensamientos algunos, placenteros otros, en este recuento de vivencias y sensaciones grabadas. A veces el miedo me hiere con el filo de su hoja, desasosiego de este corazón que se preocupa demasiado, y entonces, aparto de un parpadeo pensamientos negativos para volver a recrear mi espíritu en proyectos siempre soñados, esperados, en aquellas metas que persigo hace tanto, tanto tiempo. Dibujan mi sonrisa las cotidianas situaciones de la rutina amada, donde, sin embargo, crezco cada dia, entre alegrías pequeñas que me son tan grandes, y palabras cortas que me dicen tanto.

Hay una hoguera encendida, que no quiero que se apague, y, como en la canción de Estopa, esa hoguera es de sentimientos, y arderá mientras le ponga leña, a la vera de la esperanza.

Imagen; Acuarela de Steve Hanks

4 comentarios:

José Luis Valladares Fernández dijo...

Soñar con los recuerdos, cuando estos fueron felices, es ser es ser feliz dos veces. Feliz cuando sucedió el evento, y otra vez feliz con el recuerdo de aquella felicidad pasada.

Un beso

Shikilla dijo...

Y quizás perdida, felicidad vivida y ya perdida, entonces es cuando el corazón se alimenta de la memoria.

Un beso y gracias por tus visitas, José Luis.

Terly dijo...

Tenemos la suerte, querida amiga, de que el pensamiento, con muy buen criterio, es selectivo y trata de arrojar a la basura aquellos recuerdos que no nos interesan y sacar a flote los bellos que hacen renovar la felicidad de aquel momento.
Yo te veo siempre rebosante de alegría, lo que me hace pensar que tu memoria hace una perfecta selección y yo, me alegro.
Estoy de nuevo en casa tras una obligada ausencia de mi blog, pero nunca olvidé a las buenas amistades, como tú.
Un beso.

Shikilla dijo...

Bienvenido, me alegra verte por aqui con eñe, terly. Un beso