martes, 31 de mayo de 2011

EL AMOR


El amor es apenas un niño asustado, que nos mira siempre con ojos sorprendidos, contagiándonos su aire de inocencia. Nosotros nos empeñamos en atribuirle poderes infinitos, ponemos en sus pequeñas manos esperanzas demasiado grandes, ilusiones que son agua resbalando entre sus dedos, promesas por cumplir como fardos que no puede cargar y le obligamos a conjugar el futuro de un verbo que no conoce.

Como es niño, es travieso y le gusta jugar al escondite, los sustos, las carcajadas, la gallinita ciega y las cosquillas desde la planta de los pies hasta el mismo corazón. Nos lleva de la mano y nos ofrece cosas, como lunas inexistentes de cuatro caras, una lámpara que al frotarla nos conseguirá deseos, paisajes pintados al pastel de ciudades soñadas...(Allí aparece París, con su Torre Eiffel de color de rosa).

El pequeño amor no se cansa de llenar nuestros sueños con la cara del amado o de la amada, inunda con su perfume el aire que nos envuelve, y hace que el tacto de la piel que queremos se nos antoje suave como ninguna. El amor pinta de colores imposibles los ojos de quien amamos y rodea con un halo especial a esas personas que imaginamos únicas.

El amor es apenas un niño asustado que, a veces, se equivoca y confunde el camino, llora si está perdido y no encuentra la mano del tacto conocido. Pero el amor también nos llena de entusiasmo, cuando nos trae el color de una mirada nueva y llena nuestro mundo de palabras hermosas que son como manantiales que apagan nuestra sed.

El secreto del amor es que no crece nunca, siempre niño y travieso, nos hace diferentes,
según sean los besos, según las caricias, según la esperanza que albergue el corazón; Según los paseos, según las palabras...Nosotros crecemos, pero nunca el amor. Se hace grande en nosotros sin dejar de ser niño, cuando pierde ese miedo y se deja llevar.

Pero el amor, no nos engañemos, es apenas un niño asustado, y lo más probable, casi lo más seguro, es que si hay peligro, no nos pueda salvar.

7 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Hay que ver cuánto sabes del amor... bueno, como de muchas otras cosas.

Un beso.

José Luis Valladares Fernández dijo...

Una descripción sicológica y hasta metafísica perfecta de lo que es el amor. Lo suscribo plenamente.

Saludos cordiales

J. F. Sebastian dijo...

La primera parte me ha recordado a la carta del apóstol San Pablo a los corintios.

La segunda, al niño mimado de la que llaman diosa Fortuna.

Besos, otra vez desde blogger.

Shikilla dijo...

Juan, tampoco es eso, sé poquito de todo, e incluso de muchas cosas no sé nada. Pero sé que eres un buen amigo, eso sí.

Besos

Shikilla dijo...

Me alegra mucho, José Luis, el hecho de que suscribas lo que digo le da valor añadido.

Saludos

Shikilla dijo...

Hola, J.F., desde blogger, me alegra verte por aqui, y es que dejamos esto de lado y aqui fueron nuestros comienzos.

Gracias por las comparaciones, me halagan demasié!!! jajaja.

El amor ese gran desconocido!!

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Vuelvo a pasar y te lo vuelvo a decir: Cuánto sabes del amor y de otras muchas cosas.

Besos.