viernes, 22 de noviembre de 2013

RED



Quedó atrapado en la red de su sonrisa, en el abismo de sus grandes ojos negros que, al cerrarse, apagaban las luces de la noche y despertaban todos los vientos dormidos.

Quedó atrapado en el rojo de sus labios, que prometían paraísos escondidos; los dulces besos del árbol del deseo, fruta madura por su boca recogida.

Quedó rendido ante la piel contemplada, tratando de adivinar la suavidad de su tacto. Pensó cómo sería saborearla, posar sus labios sobre ella o recorrerla con la punta de sus dedos.

Tejió una red con las horas de la noche, una red de palabras envolventes, para echarla al mar de su hermosura y quedarse con la dulzura de un beso.

Pero la luna, al fín mujer celosa, brilló como nunca en su universo y, robando cada uno de los besos

los convirtió en estrellas luminosas.

1 comentario:

jota jota dijo...

Faetón (el sol en el ocaso) se despeñó y del golpe saltaron las estrellas.
Otros ven ellas los agujeros del tapón por donde cae la nieve a la Tierra.