jueves, 2 de enero de 2014

SUEÑO....




Sueño. Con los ojos abiertos veo paisajes de colores distintos. Ahí está él, con la sonrisa puesta y las palabras dispuestas para acariciar mi alma: ¡te quiero!, me dice, mientras con un dedo de su mano me aparta el flequillo con sumo cuidado, como si descubriera una placa con mi nombre en la calle donde vivo. ¡Cómo me gusta sentir su mirada, cuando hago como que no le miro!. ¡Me encanta que me coja por la cintura como quien coge un haz de trigo!...y sin esperarlo, me estampa un beso en la mejilla mientras me dice ¡¡preciosa!!, como quien declara principios, emite dictámenes, discursa sobre la vida, o descubre continentes nuevos. Es un ¡eureka! siempre su “te quiero” inesperado, por eso me gusta escucharlo y salta mi corazón de gozo cuando vuelan esas dos palabras en el aire y veo sus ojos, golondrinas de amor en el balcón de mi alma. ­

1 comentario:

Anónimo dijo...

Despierto. Con los ojos cerrados veo paisajes de colores distintos. Ahí está ella, con la seriedad puesta y las palabras dispuestas para acariciar mi alma: ¡no te quiero!, me dice, mientras con un dedo de su mano me coge el flequillo con sumo cuidado, como si descubriera una placa con mi nombre en la calle donde no vivo. ¡Cómo me disgusta sentir su mirada, cuando hago como que le miro!. ¡Me fastidia que me coja por la cintura como quien coge un haz de trigo!...y esperando, me estampa un muerdo en la mejilla mientras me dice ¡¡fea!!, como quien no declara principios, no emite dictámenes, no discursa sobre la vida, o no descubre continentes nuevos. Es un ¡eureka! siempre su “no te quiero” esperado, por eso no me gusta escucharlo y salta mi corazón de gozo cuando vuelan esas tres palabras en el aire y no veo sus ojos, golondrinas de amor en el balcón de mi alma.