lunes, 21 de julio de 2014

MAR





¿Sabes?¡Te extraño!, mi piel te extraña y mis ojos extrañan tu luz, mis manos extrañan tu tacto, mi olfato tu aroma. Eres como un amante celoso que marca su territorio en el recuerdo, para que nadie ocupe su lugar. Año tras año haces que vuelva y, mientras vuelvo, hay un diálogo que me trae la memoria, entre tu y la tierra que piso. Las olas no solo se oyen en las caracolas, también en mi.

¡¡Mar, mi mar, mi amado mar!! Tu sal impregna mi alma, tu color está grabado en la niña de mis ojos, y tú mismo te derramas en besos cubriendo mis pies descalzos, cuando piso tu orilla. ¡Qué envidia tiene la luna! porque cuando llega la noche y ella se asoma, aún están mis ojos, de amante trasnochada, contemplando tu manto de plata, y la estela de pasión roja y ardiente, que el sol deja al esconderse. ¡¡Te extraño, cuánto te extraño!!


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