martes, 5 de agosto de 2014

MIS ALAS



¡Cuántas veces soñé que volaba, cuando era niña!, veía desde arriba las calles, las casas, la gente...todo y todos tan chiquitos!. Era una sensación tan agradable sentir el aire en la cara,  y experimentar el balanceo suave de mi cuerpo entre las nubes, sentirse por encima de las cosas, sin miedo a caer...

Pero siempre, al despertar, descubría que no tenía alas, que volar era imposible, que mis pies estaban anclados en el suelo...y una tristeza infinita subía hasta mis ojos y se convertía en lágrimas.

Con los años aprendí que sí se puede levantar el vuelo si uno quiere, que la voluntad y la fe en uno mismo, pueden enseñarnos a dibujar las alas que queremos, cada paso hacia adelante es una pincelada, cada vez que nos levantamos tras una caída, es una pincelada, cada puente cruzado, cada miedo superado, cada superación....son pinceladas que pintan nuestras alas, ésas que nos harán volar.

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