viernes, 26 de septiembre de 2014

MEMORIAS


Hay una línea infinita que separa los besos que nos dimos de los que están por venir, los unos brotaron libres y puros de los labios donde estaban sembrados, dormidos, hasta que llegó la lluvia de las miradas que los despertaron y los hicieron crecer. Los otros, se arrojarán al vacío de algunas bocas baldías, tomando impulso en las comisuras de una sonrisa helada, que nada es y no significa nada. Porque el corazón solo reconoce una casa, un paisaje y el aroma de una piel entre un millón.

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