martes, 20 de enero de 2015

FRAGILIDAD


Hoy al darte la mano para ayudarte a levantar de la cama, mientras  con mucho esfuerzo te ibas poco a poco incorporando y te apoyabas en mi; mientras caminabas con pasos inseguros y lentos, aferrándote a mi brazo como si fuera una tabla segura, como  un salvavidas para alguien que está en el agua y no sabe nadar... vinieron a mi memoria tantas cosas!!!


Caídas que se curaban con tus palabras mágicas "sana, sana, culito de rana..,", caricias que hacían que mis lágrimas desaparecieran por arte de birlibirloque, abrazos donde iban a parar todos mis miedos que se transformaban en sonrisas alegres y confiadas, tu voz llamándome por la ventana, para acudir a comer, en el patio donde jugaba con las amigas, vino a mi mente también ese afán tuyo de forrarnos con ropa de abrigo cuando íbamos al colegio en Guadalajara dónde eran frecuentes las nevadas, ¡los fríos inviernos de antes!...(no recuerdo desde cuando no he visto nevar)...

 Me vienen todas esas cosas a la cabeza y muchas más,  memorias de infancia y adolescencia, recuerdos también de juventud... Yo creo que vienen directamente del corazón porque las cosas que amamos las tenemos  grabadas ahí. Y todo esto, mamá, acude a mi hoy que, por primera vez, me sacude la realidad del mismo modo que sacude la tierra un terremoto, y se abre ante mi el abismo infinito entre mis recuerdos de ayer y tu vulnerabilidad de hoy.

 Tu fragilidad ahora ha de ser mi fortaleza, del mismo modo que entonces tú fuiste la roca que me sustentaba. Pero...¿sabes una cosa, mamá? Yo no soy tan fuerte como tú lo eras y, además, me he dado cuenta de que no tengo palabras mágicas que curen como las tuyas, ni caricias que hagan desaparecer tus lágrimas, y cuando te abrazo, sigues siendo tú la que acaba con mis miedos. Apenas puedo susurrarte palabras de ánimo y contener mi tristeza durante una mañana. Es poco, lo sé, por eso por la tarde me derrumbo y lloro.

 Me pregunto en qué momento aparece la fuerza en el corazón de un hijo para sobrellevar esa fragilidad de los padres que hoy tanto me duele.

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