sábado, 31 de enero de 2015

TU LADO DE LA ALMOHADA


Hoy amanecí en tu lado de la almohada intentando soñar  los sueños que te dejaste olvidados, recogí con mis labios, uno a uno, los besos que sembramos y esparcimos al abrigo de la noche, como semillas de vida entre nuestra piel y las sábanas; te busqué a tientas con mis manos en el espacio que llenabas de luz y risas al despuntar la mañana. 

Me convertí en madreselva que se enredaba a tu ausencia y a sus formas transparentes, su corazón de niebla latía pegado a mi, bombeando momentos compartidos que transfundían nostalgias a mi corazón dormido. Resonó tu voz en mi cabeza, llamándome con aquel nombre que nunca me gustó y, sin embargo amé, porque tú lo pronunciabas... y me entregué sin límites al amor, a ese amor que se escapa de su propia definición, amor en plenitud vivido, como flor que se abre a la primavera.

Fui amante infiel, no me arrepiento, te engañé con ese otro que eras tú y ya no estaba. Nos regalamos el tiempo detenido a la vuelta de la esquina de la vida, donde se cruza el deseo con los sueños, donde habita el sentimiento descarnado de la eterna memoria.

Y cuando todo acabó...aún con los ojos cerrados, sentí los besos de la lluvia en mi rostro, nubes que derramaban tristezas desde el techo de mi alcoba, me llegó la brisa lejana de tu aliento estremeciendo mi alma que se deshizo en suspiros, como una canción sin letra que desplegó sus alas para volar a tu encuentro.

Hoy amanecí sin ti, y se partió en pedazos el día, abriendo abismos profundos entre las horas por los que se despeña mi alegría. El tiempo es un océano de espera donde se ahoga la risa y la palabra.

Hoy amanecí sin ti, y una resaca de recuerdo y llanto empapa esa huella que dejaste en mí y ese trocito de tu lado de la almohada.



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