martes, 7 de julio de 2009

EL ABRAZO DE LA PALABRA



Cuando la palabra es portadora, más allá de su propio significado, del deseo, de la fuerza, de la intención o siquiera del esfuerzo de la boca al pronunciarla, se convierte en abrazo, en apoyo, en beso o esperanza, se vuelve apretón de manos, palmada en la espalda o báculo para sostener al otro.

También, diréis, la palabra hiere y se clava, araña y abofetea, con deseo, con fuerza e intención, con la misma fruición con la que se complace en transportar el bien, la palabra, muchas, demasiadas veces, es usada para suplir o esconder entre sus letras la hoja afilada de una daga invisible.

Pero hoy quiero agradecer las primeras, las que me he encontrado en vuestros comentarios de la anterior entrada, tan oportunamente titulada por mí “Queridos amigos”, porque eso es lo que os considero, amigos.

Curiosamente, de muchos no conozco ni su rostro, de otros ni su nombre de pila o dónde viven y de dónde son, pero he aprendido que la palabra “amigo” encierra mucho más de lo que tradicionalmente hemos pensado o creído, un amigo puede ser aquél que siembra palabras a tu alrededor de ánimo, de cariño, de esperanza, y del cual puede que no conozcas más que palabras, todas las que fluyen de sus teclas en un espacio personal al que llamamos “blog” y que, a veces, se convierte en todo un universo de sentimientos que viajan a lomos de la palabra.

No es la primera vez que recibo por parte de los que me leéis, compañeros de esta aventura bloguera, apoyo y cariño, ya cuando mi vida dio un giro importante y tuve que marchar a vivir fuera por el trabajo, me apoyasteis, me animaba leer cuando estaba lejos de mi casa y de mi hijo los comentarios que dejabais en mi blog, por eso no debería sorprenderme, no debería emocionarme, pero es así, me sorprende y emociona cada vez que con las palabras, las vuestras, recibo tangible y real ese cariño con el que sé las escribís.

Gracias, porque junto al cariño de los que me rodean, familia y amigos, cercanos y queridos también, me ha llegado esa fuerza que vosotros habéis puesto en las palabras. Siempre he tenido fe en las personas, algunos piensan que demasiada, pero creedme que, aunque sé que también existen y de hecho conozco a personas que usan la palabra como daga que hiere, con mala intención, no perderé esa fe en el ser humano.

Mi madre está mejor y se recupera, gracias a Dios, por ahora, el susto ha pasado.

Un beso para todos

5 comentarios:

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

: A M I G A

Jesús Arroyo dijo...

Hola:
Si no fuera por el ser humano... Lo comprobamos un días tras otro, aunque, cierto es, hay boquitas que hacen sangre con mucha destreza.
Un besazo.

Anuskirrum dijo...

Shikilla, me alegro de que te hayan llegado los abrazos que te mandamos con la misma intensidad que lo hicimos. Que bien que tu madre mejore, es una alegría.

Ya echaba yo de menos tu escritura, tan expresiva, locuaz y verosimil, que me atrapó hace un tiempo.

Un abrazo fuerte guapa¡ y a seguir dandole caña al teclado, que nos encanta.

Terly dijo...

A SHIKILLA

U n abrazo de amistad
N unca puede despreciarse,

A unque sólo de palabra
B ueno será el abrazarse.
R audo a este abrazo yo acudo
A briendo mi corazón
Z ambullido en la palabra,
O céano de la ilusión.

R eina de la blogosfera,
O la inmensa de amistad,
S orbo de agua fresca y clara,
A miga hecha de lealtad.

Shikilla dijo...

Sois geniales, amigos, gracias a todos:

Juan, sabes que contigo me siento así, como tú dices, AMIGA.

Jesús, pero las boquitas esas de las que hablas las ignoramos ¡que se chinchen!, besazo.

Anuskirrum, gracias guapa, tu sensibilidad también me atrapó a mi, pero he de decirte que tienes que deleitarnos con tus entradas más frecuentemente, que nos tienes a pan y agua!!.

Terly, eres un artista de la pluma (y no me refiero a las boas que se veían en el día del orgullo jajajaja).

Os quiero, gracias.