jueves, 3 de diciembre de 2015

CORAZONES SUPERVIVIENTES



He empezado a creer que el corazón es un superviviente que se agarra a los clavos ardiendo de la memoria, de los sueños e  incluso a todo aquello que tenga algún indicio que delate una esperanza, por pequeña que sea.

 Cura sus heridas y regenera la piel de las cicatrices respirando hondo y apretando el paso, y es capaz de limpiar las  nubes negras  con  lágrimas nacidas del silencio y la ausencia.

Corazón superviviente de esa guerra de guerrillas que libra con desamores, lejanía, indiferencias, desengaños o la terrible marcha inesperada de los que amamos.

El corazón sabe del dolor y de la alegría y descubre, inventa o imagina salvavidas que le mantengan a flote. Pueden ser nombres,  paisajes, miradas,  alguna canción que suene en la radio de repente,  promesas, un dia de sol, la lluvia de abril...

¿Sabes qué? Definitivamente, el mundo está lleno de corazones supervivientes.


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