
En el caso de Mari Luz, la niña de Huelva asesinada por el pederasta Santiago del Valle, unos a otros se pasan la pelota tratando de quitarse de encima la culpa para echársela a otros.
Lo que está claro, tras las informaciones que nos llegan, es que el citado “presunto” asesino, Santiago del Valle, tenía que haber estado muy lejos de Mari Luz en el momento en el que ésta fue a comprar al quiosco las chucherías, tenía que haber estado en la cárcel cumpliendo la condena impuesta por el delito de abusos contra su propia hija, de la misma edad que Mari Luz, pero por una trágica sucesión de errores, que la mayoría de la gente tacharía de irresponsabilidades, ya que el Juzgado de Tirado no ejecutó la sentencia, el pederasta no estaba en la cárcel, ni cumplía condena de dos años y ocho meses, sí tan sólo eso, 2 años y 8 meses, repito, por abusar de su hija, ni , como todos sabemos, estaba lejos de Mari Luz, para desgracia de ella, de su familia y de toda la sociedad, que tiene que asistir a este espectáculo lamentable y denigrante de falta de coordinación entre los elementos que deberían garantizarnos la seguridad y la justicia.
En cascada, desde arriba hacia abajo, ha ido rodando la culpa como una patata caliente que nadie quiere tener en su mano, hasta llegar a una funcionaria que, por las razones que fuera, estuvo de baja cinco meses, y en cuyo tejado han dejado la pelota. Según el padre de Mari Luz, un hombre que ha sorprendido a todos por su sereno discurso cargado de razonamientos sencillos y que encierran verdades como puños, lo argüido por el juez Tirado para justificar su negligencia es "una excusa barata".
Indigna el hecho de saber que mientras el juez Tirado daba por desaparecido a Santiago del Valle y no podía ejecutar la condena por abusar de su hija, el juez de la Sala contigua tenía noticias de su paradero cada quince días por otro delito de abuso de otra menor, ¿cabe mayor descontrol? ¿Por qué no se coordinan las acciones de la Justicia contra el mismo individuo, aunque sea por diferentes delitos?.
El debate está abierto, no sólo son “baratas” las excusas esgrimidas, sino que también salen “baratos” los delitos de violación, secuestro, abuso, etc.. Otra cosa es que la reinserción de violadores, pederastas y delincuentes de este tipo, es algo difícil de conseguir, como ya dije en una entrada de hace casi un año, titulada Dura lex, sed lex
Ya se escuchan en la calle voces para imponer la cadena perpetua o el cumplimiento de la totalidad de las penas; este debate no es nuevo, muchos ya lo hemos pedido antes, en muchos países se ha actuado endureciendo las penas contra este tipo de delitos.
No es de recibo que la balanza de la Justicia se incline hacia el lado del delincuente con el afán de redimirlo y reinsertarlo en una sociedad a la que sistemáticamente dan la espalda en cuanto salen, una vez cumplidas las ridículas condenas que se les imponen, mientras que a las familias de las víctimas o a las propias víctimas las condenan a vivir con la pena de saber que el violador o asesino, o ambas cosas a la vez, estará en la calle en unos pocos años.
Al igual que es urgente, también, echar mano de las nuevas tecnologías como herramientas eficaces que alivien el exceso de papeles y la carga de trabajo de los juzgados, convirtiéndolas en un medio para coordinar rápidamente a todos los que intervienen en el engranaje de la Justicia, desde los Jueces hasta la Policía. Es necesario que se actúe ya, para que este triste suceso no vuelva a repetirse y, quién sabe, si para poder encontrar a tantos otros niños que siguen desaparecidos y acabar con la angustia de sus familias.