jueves, 25 de enero de 2007

TUVE UN SUEÑO


Soñé que caminábamos juntos, codo con codo, y sus pasos y mis pasos, al andar, iban dejando huellas paralelas. Que su voz era el aliento que me empujaba a crecer, y su calor el abrigo que me acunaba. Soñé que su huella dulce, dibujaba en mi piel un mapa de caricias, y el proyecto de la vida iba tomando forma mientras los días pasaban.

Soñaba con sus besos, mezclados con los míos en la noche, bebiéndonos la luna, mientras sonaban palabras amadas, cuyo tono era la música que impregnaba mi espíritu de una alegría eterna.

Soñé que me ponía de puntillas y alargaba mi mano, porque podía tocar, si así lo hacía, el trocito de cielo concedido. Tan sólo con estirar mis brazos, se llenaba de dicha el corazón porque allí estaban los suyos, abiertos a mi vida, ofreciendo paraísos en cada despertar.

¡Estaba soñando!. Lo supe, porque de pronto la voz ya no era dulce, sino cortante como cuchillo afilado, sus brazos ya no tomaban los míos, sino que ahogaban y empujaban y dolía...

Era un sueño, porque sus palabras ya no eran dulces ni alegres, ni llenaban de dicha mi corazón, sino que eran hirientes, malsonantes, pesadas como fardos,  como piedras lanzadas contra mi cara.

Alargaba mi mano y no estaba el cielo, sino sus golpes, que trataba de eludir. El paraíso que me ofrecía no era tal, ¡lo había soñado! Solamente era un infierno repleto de cobardía.

Soñaba, sin duda, porque desperté y no hallé otras huellas que las huellas encarnadas de sus manos, las huellas de su odio reflejadas en cada golpe, que dibujaban un mapa de dolor sobre mi cuerpo.

Hubiera deseado vivir dormida para soñar eternamente. Pero tenía que despertar, y así lo hice. No cruzarme de brazos, detenerle, mostrar que pueden existir los sueños, que son posibles si acabamos con todas las pesadillas que ponen alambres de espino y acorralan nuestra felicidad,  esa felicidad a la que todos tenemos derecho.

Y ahora, sí, ahora ¡tengo un sueño!, un sueño que se puede cumplir, mi sueño y el de muchas mujeres más.

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La primera víctima de la violencia de género en este año 2007 se llamaba Rosario Robles González. En su memoria, y en la de las 69 víctimas que la violencia de género dejó el pasado 2006 en España, siete más que el año anterior, lo que supone un incremento del 13,11 por ciento respecto a las fallecidas en el año anterior.

6 comentarios:

Yelqtls dijo...

Ojalá algún día acabe este mal sueño que es la violencia de genero... no más victimas!!!
Gracias por el enlace... no te pedí permiso, pero yo te enlacé hace unos días ;)
Un abrazo

ANA Y VICTOR M. dijo...

Que bonito el primer sueño, que lamentable esta pesadilla de la violencia de genero... ¡Basta ya!, no más victimas.

Saludos,

Anónimo dijo...

Gracias por visitarme! estoy un tanto despistado estos días con el blog y no te había visto.

Voy a cambiar el enlace como me has sugerido :-)

Un placer visitarte, gracias otra vez.

Saludos.

Anónimo dijo...

Te he descubierto a través del 20 minutos... Precioso post, ojalá toda la violencia acabe como un mal sueño y se quede en eso, algún día.

Saludos.

Anónimo dijo...

Que bonito sueño, lástima que se terminara de esa manera,pero la vida es asi de cruel,se ponen todas las esperanzas en la persona amada y puede terminar muy mal.Yo por desgracia lo sufri,no fisicamente pero si psicologicamente y realmente nadie sabe lo mal que se pasa,no eres tu es otra persona anulada totalmente,la que vive en tu cuerpo.Gracias por este enfoque tan objetivo.

mark aviador dijo...

Hagamos entre todos que esa indignidad en que consiste la violencia ejercida sobre la mujer desaparezca de una sociedad que tiene muchos motivos para la vergüenza. Este es uno de ellos. Si la violencia es siempre reprochable, la violencia con abuso de fuerza, de predominio económico, de exclusión del hogar, la amenaza, el marcado social de la víctima (encima!) y tantas otras pesadillas, indican que la sociedad que las consiente en su seno, no vale la pena. No es tarea de los otros, sino de todos combatir, cada uno con los medios a su alcance, esta terrible lepra.
No miréis hacia atras y a los lados. Sois vosotros, somos nosotros quienes tenemos que actuar para que nadie sufra malos tratos, chantajes o amenazas.
Ánimo.