
¡Me
amas! las palabras se deslizan por debajo de la puerta, entran a casa y
me llegan, sin rozar apenas la epidermis, hasta el último rincón de mi
morada; han sido como la brisa en un día de primavera,
suaves, leves. inesperadas...y hacen que el corazón entre en una loca
espiral, baile de sentimientos encontrados, gira y gira, enloqueciendo
de alegría y de amor. Sé que la noche es de todos, pero tus palabras
son sólo mías, y por un instante, mientras las pronuncias, tuyas
también. ¡Me amas! y el mundo entero, ajeno a lo que sentimos, ¡parece
mentira! sigue girando sobre su eje. Llegará el amanecer y nos
encontrará, corazón con corazón, desvelando el secreto de la eternidad
en nuestros ojos, y esperarán los besos suspendidos en el aire.
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