jueves, 4 de octubre de 2007

EL SÍNDROME DEL NIDO VACÍO




Este año, algunas amigas mías, se enfrentan al hecho de que sus hijos salgan fuera de nuestra ciudad para estudiar en la Universidad, algo con lo que yo me enfrenté hace unos pocos años con mi hija mayor, sólo que a mí aún me queda mi pequeño en casa, mi nido todavía tiene un gorrión, lo cual me alegra a la par que me hace seguir ejerciendo de gallina clueca.

El otro día, Marián, una de mis amigas, me escribió un correo a modo de reflexión que, con su permiso, reproduzco en parte, porque me ha hecho mucha gracia, ahí va.

“...Nunca he vivido sola. Me crié en una familia de siete hermanos, con las puertas siempre abiertas y la casa llena de gente. Cuando me marché a Madrid vivía en un Colegio, excepto un pequeño periodo de tiempo, a los veinte años, cuando me dio un ataque de independencia y me fui sola a un piso, creí que me moría, me paso de todo: hambre, frío, miedo…. Y volví corriendo al Colegio donde se estaba mucho mejor.

Ahora, mis hijas se van de casa, a estudiar fuera de nuestra ciudad. Llevo un año pensando “¡que bien, al fin sola!”, por fin puedo ser yo misma: una anarquista, que es lo que siempre he sido; sin horarios, sin obligaciones, haré fiestas todas las semanas, me echaré novios, me pasearé desnuda por la casa…. Ha tardado, pero ha llegado la hora de la libertad….

Anoche salí y cuando volví a casa, ya tarde, mis hijas estaban aún despiertas, me metí en la cama y no sé si fue por culpa del par de copas que tomé o qué, pero me dio por pensar: “pobrecitas se van en dos días y yo me quedo solita, eso si, con el perro, que las muy “caraduras” me lo dejan para que lo cuide, con la promesa firme que en cuanto puedan se lo llevan”.

Entonces las llamé, se metieron las dos en mi cama para consolarme, pero yo que quería ser mala, decidí hacerles chantaje emocional….. “si me muero nadie se enterará porque vivo sola”, “el perro saldrá, con esa carita tan tierna, en el periódico, buscando una familia que lo adopte”, “¡no pienso comer! Moriré de inanición” , “alquilaré vuestras habitaciones”…, Me consolaron diciéndome que vendrían a verme con frecuencia, la pequeña se ofreció para hacerme “tuppers” de comida, ya que conocen mi poca afición a la cocina, pero como yo no tenía consuelo me dieron ideas acerca de a quienes podría alquilar sus habitaciones, siempre contando con que el dinero que sacara por ellos se lo ingresara en sus cuentas.

Me propusieron que recogiera a un pintor de 60 años, conocido en la ciudad por su aspecto desvalido, con coleta y muy delgado, así o me veía obligada a alimentarlo a él o nos moriríamos los dos; a una chica que fuma porros y conocemos del parque, de ese modo yo no sufriría tanto, pues solo entrar en casa ya estaría “colocada”, y por ultimo lo mejor, que convirtiera la casa en patera, me vendría muy bien tener 50 o 60 inmigrantes de todas las nacionalidades, chinos, rumanos, cubanos….. una casa multicultural y globalizada, en la que yo me sentiría como una reina, afortunada al ver las penas ajenas y compararlas con las mías. ¡Qué ingratas!

Las eché de la cama, con un: “tengo que dormirme que yo trabajo, ¡no como otras!”. Estaba cogiendo el sueño cuando oí una voz que me gritaba: “¡Mamá!, ¡Mamaaaa!, no te preocupes, no vivirás sola, ¡hay una cucaracha en la cocina!”.


Por supuesto, le he dicho a mi amiga que ahora no es como antes y no sólo volverán al nido en cuanto acaben sus carreras, sino que al precio que está la vivienda, no las echará ni con agua caliente.



Imagen:
María Sobrino

2 comentarios:

El Buen Salvaje dijo...

Jajajajaja ¡menuda guasa tienen las hijas!

En mi caso, con 9 hermanos, lo que yo he deseado siempre es estar solo, cosa que nunca he conseguido.

Primero, simepre he compartido habitación con 3 hermanos.

Luego, me "independicé" y me fui a vivir con 1 hermana y 2 hermanos.

Hace 3 años ya que me casé y, obviamente, me fuí a vivir con mi mujer. Es la única época que hemos sido sólo 2 porque ahora acabo de tener a mi primogénita y volvemos a ser 3 (y queremos ser más, pero la pa$$$$ta es escasa).

En fin, que hasta que no tenga 60 años no voy a poder estar sólo. Ni falta que hace.

Saludos salvajes.

Caminarsingluten dijo...

Curiosa historia esta del "nido vacío", pero es cierto a los que nos gusta la libertad, algunas veces también nos da tristeza la soledad...

En nuestro caso, tenemos aún a nuestros dos hijos en casa, aunque de vez en cuando tenemos la sensación de que vienen como el que va a un hospedaje con derecho a comida, pero siempre es bonito tener su compañía.

Una de nuestras madres (ahora están las dos viudas), siempre ha dicho que antiguamente cuando las familias vivian juntas varia generaciones, los bonito era que siempre había un pequeño en casa y que "nunca debería faltar un niño pequeño en una casa"...

Gracias Shikilla por tus comentarios en nuestro blog.

Un abrazo y muchos besos.

Ana y Víctor.