viernes, 13 de junio de 2008

LOS SONIDOS DEL SILENCIO


Confieso que el silencio, a veces, cura; lo mismo que otras veces sana abrir el alma y dejar volar los pájaros negros que revolotean dentro, transformados en palabras cargadas de furia incontenible, de rabia que pugna por salir. Pero, a veces, el silencio, aplaca esa furia, tranquiliza los pájaros negros que cierran sus alas y se recogen, casi en arrullo.

Si no hubiera guardado silencio, la rabia, la impotencia y el dolor habrían dejado cercos difíciles de quitar, en cada línea de esta casa que está hecha de palabras, sí, pero también de silencios.

Las imágenes que se han colado por el televisor en mi casa, esta semana, me parecían tan ajenas, tan increíbles, que dudaba que aquello que narraban estuviera ocurriendo realmente. Ocurría, ocurre.

No voy a comentar nada sobre eso, porque si lo hiciera, no habría valido de nada mi silencio.


Badajoz se adelanta al verano regalándonos generosos calores y sol hasta que la tarde se transforma en noche, merced a la hora y no a la luz. Ayer acompañé a mi hijo a su entrenamiento de fútbol en el Club al que pertenecemos, estuve toda la tarde sentada bajo la sombra de un techado de ramas, con un té helado, con el periódico y un libro que nunca acabo, en una especie de oasis rodeada de césped verde, con un aspecto de lo más saludable, árboles, sonidos de pájaros, en resumen, “chillout” en vivo y en directo en un paisaje que invitaba al abandono de cualquier tipo de tensión, estrés o malos rollos.

Actué en consecuencia y no abrí el periódico, es más, para no ver la portada lo metí en el bolso y me dediqué a escuchar los sonidos del silencio, no los que hicieron famosos Simon y Garfunkel , sino el que me rodeaba.

Por un momento, se desvanecieron las preocupaciones. Hubiera deseado llevarme esa sensación metida también en el bolso, junto con el periódico, para tirar de ella cuando siento ese pellizco en el alma, de impotencia, ante todas esas cosas por las que yo no puedo hacer nada.

De todas maneras, es difícil huir de la realidad, es como la citada canción de Simon y Garfunkel, que decía más o menos así, en alguna de sus estrofas:


(The sounds of silence)
Simon & Garfunkel

"Hola oscuridad, mi vieja amiga,
He venido a hablar contigo otra vez.
Porque una visión arrastrándose suavemente
dejó sus semillas mientras estaba durmiendo.
y la visión que fue plantada en mi cerebro
todavía permanece dentro de los sonidos
Del silencio".

7 comentarios:

Pedro dijo...

Ese momento mágico lo siento yo casi todas las mañanas, cuando a las 7 (sí a las 7 y a veces antes...) me meto con Sula por el bosque y solo oigo a los pájaros, después, según me voy acercando también escucho el mar...
¡Es relajante y te deja pensar...!
Y ¡claro! "encuantico" que empiezo a pensar me empiezo a cabrear...
Besotes Shikilla.

Aguijón dijo...

Bonito relato y bonita canción.
Te deseo un feliz fin de semana.
Un beso,

MUY SEÑORES MIOS dijo...

Me alegro de que puedas encontrar es calma interna que expresas. Y que nos la transmitas, haciéndonos copartícipes. Sobre todo, ahora que los que vivimos en la costa, y buscamos esas sensaciones a la orilla del mar, tendremos que tomarnos unas vacaciones por exceso de bañistas o buscar otro sitio o -quizá sea lo mejor- leer las sensaciones que tú escribes y hacerlas nuestras.

ElPoeta dijo...

Perdona si por una vez sólo leo deprisa y por encima tu entrada y no te comento sobre ella, pero quiero decirte a ti y a todos mis amigos que llevo un tiempo sin visitaros porque ando con complicaciones afectivas y mal de tiempo, aunque quiero que sepáis que no me olvido de vosotros, que esto es sólo un intento de ponerme al día y a partir de ahora quiero hacer lo posible por encontrar el tiempo para visitaros más a menudo. Un beso y un abrazo, con todo mi cariño,
V.

Terly dijo...

Puedo imaginarte,Shikilla, en ese especie de oasis paradisiaco que tan bien describes y no te digo que podría acercarme a tus pensamientos, pero si a comprender tu gozo.
En mi opinión, el silencio, es una situación que hasta en el pentágrama musical, es bonito.
Y cuando este silencio sirve para estar consigo mismo, se pueden alcanzar las cotas más altas del pensamiento y hasta las musas, cuando se acercan, lo hacen en un maravilloso silencio que convierten el pensamiento en subline.
Ojala podamos disfrutar de muchos momentos de silencio para robustecer el alma,
Un beso.

Marcelo dijo...

A veces no es necesario huir de la realidad. Alcanza con posponerla un poco...

loslibros dijo...

Es bonito, es silencioso.