domingo, 1 de junio de 2008

PERSEGUIR LA FELICIDAD


Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
.- John Locke



Amigos, hoy me he puesto a reflexionar sobre la felicidad, ¿por qué?, me preguntaréis, la razón es que me sentía tranquila hoy, en paz, con un bienestar que inundaba mi alma de una manera apacible, como una brisa suave, ligera y me he preguntado si esto que siento, es lo que se entiende por felicidad.

¿Cuántas veces nombramos la felicidad en conversaciones con amigos, compañeros, con la familia?. Esa palabreja que parece encerrar el secreto de una vida sin problemas, plena de bienestar, a la que todos queremos llegar y que perseguimos durante nuestra vida como una meta a alcanzar. Panacea para los reveses, sinsabores y sufrimientos que se nos cruzan en el camino.

Tengo la sensación de que la felicidad es como el aire, cuando nos falta, cuando tenemos alguna de esas cosas que nos hacen infelices, que nos ahogan y asfixian con sus dedos invisibles atenazando nuestro corazón, nos acordamos de ella, la sentimos lejana, inalcanzable y, muchas veces, cuando se nos viene encima el peso de las cosas, pensamos que nunca podremos ser felices. Pero también, como el aire que respiramos, cuando la tenemos, cuando estamos inmersos en momentos felices, no tenemos consciencia de lo afortunados que somos, como dicen en Andalucía, ¡no le echamos cuenta!.

Afortunadamente, cuando pensamos, en momentos bajos y negativos, que nunca seremos felices, nos equivocamos de cabo a rabo, porque siempre hay una ráfaga, una luz, un momento, en el que nos damos cuenta que hasta los acontecimientos más duros, aquello que tanto nos ha dolido y nos duele, lo que nos hace sentirnos mal, también pasa a un segundo plano, aunque esté siempre presente en casos especiales, especialmente dolorosos, aunque se queden dentro de nosotros formando parte de nuestro equipaje vital, pierden protagonismo con el tiempo.

No quiere decir que nuestra mente traicione unos sentimientos que son naturales hacia acontecimientos puntuales de nuestra vida y los olvide por el hecho de que son dolorosos, pero el tiempo, aunque sea un tópico, va curando ese dolor como un bálsamo que sólo puede actuar cuando nosotros mismos estamos dispuestos a curarnos, es como si le dijéramos: Ven, cúrame, para seguir viviendo, sintiendo, para poder reconocer todos los momentos que están esperando hacerme feliz.

Quizás nuestra equivocación, respecto a la felicidad, es pensar que ésta es un estado permanente que debemos alcanzar, porque según todos los entendidos en estos temas y, probablemente, según nuestra propia experiencia, la felicidad aparece y desaparece de nuestras vidas al igual que tras una tormenta sale el sol, huele a tierra mojada y el aire aparece más limpio.

Puede haber quien no sepa nunca reconocerla cuando aparece, o que la busque en lugares equivocados, quienes crean que se encuentra en aquello que nos viene de fuera únicamente o quienes se instalen en un hedonismo egoísta que excluya a los demás como receptores y emisores de felicidad, al mismo tiempo.
He aprendido que ser feliz es un ejercicio que hay que practicar diariamente, intentando ver ese rayito de luz que lucha por abrirse paso entre los nubarrones, ese instante mágico en el que una sonrisa te está diciendo sin palabras que eres importante para alguien, en el café que tomo con una amiga donde compartimos confidencias, en el abrazo espontáneo de mis hijos, en el te quiero que suena al otro lado del hilo telefónico, un momento feliz.

Porque la suma de todos y cada uno de esos instantes hacen que no haya un solo día en el que la vida no me regale la felicidad a trocitos, porciones que me ayudan a crecer, como los quesitos de El Caserío, y forman un gran círculo donde no hay principio ni final, donde todo es importante.

18 comentarios:

Miguel Pazos dijo...

Un díficil concepto el de la felicidad, yo todavía no sé si verdaderamente existe. Pásate por mi blog a opinar sobre el mejor político del siglo pasado.

Un saludo

Pedro dijo...

¡ Pos claaaro...!
La felicidad constante, no existe y si existiera, dejaría de ser felicidad porque no la podríamos comparar con la infelicidad...
¡Disfruta los pequeños momentos que la vida te ofrece y llegarás a ser "casi" feliz...!
Un abrazo.

Alawen dijo...

Por supuesto que existe la felicidad, pero como bien dices, viene en pequeñas porciones...
Pásate por mi blog cuando bien quieras o puedas, hay un premio esperándote...
Un abrazo, y que hoy tengas tu pedacito de cielo azul...

Caballero ZP dijo...

Es cierto que la felicidad es relativa, hay muchos que creen erróneamente saber de qué se trata.
P.D. Ya conteste tu meme, puedes pasar a ver las respuestas cuando quieras.
Saludos

Terly dijo...

El dia està lleno de momentos felices.
?O no es felicidad poder ver todas las mananas salir el sol?
?Y una puesta de sol en el verano extremeno?
?Y un besos de tus hijos?
?Y una caricia del ser amado?
?Y poder decir "hasta manhana" y magnana poder decirlo otra vez?
Que le pregunten a Pedro si no es felicidad comerse un buen plato de habas a la catalana. Ojo, he dicho a la catalana, no a la extremenha.
Podriamos pasar todo el dia relatando momentos felices, a veces tontos, a veces importantes pero felices.
Por cierto, se me olvidaba el momento feliz de abrir el blog y encontrate que alguien se ha acordado de ti dejandote un comentario por importante o nimio que sea.
Un feliz abrazo para todo el que se sienta feliz.

Marcelo dijo...

Una vez leí por ahí que hicieron una encuesta en Estados Unidos preguntando con qué nivel de ingresos se sentirían seguros los entrevistados. Y la mayoría, asombrosamente, decía que estarían seguros ganando el doble de lo que ganaban. Eso lo decía el rico y lo decía el pobre. ¿No nos pasará lo mismo con la felicidad? Tal vez la "cantidad" que nosotros tenemos es la que le resulta suficiente al prójimo, pero claro, eso no nos hace más felices...

Aguijón dijo...

Muchos y muy diversos son los momentos que nos pueden dar felicidad. Un momento muy grande es cuando nacen tus hijos, después de que por fin tu mujer diga que sí... es lo mejor.
Siempre hay gente que lo pasa peor que nosotros, que tiene momentos más duros que los nuestros. Tenemos muchas oportunidades de ser felices y dar gracias a Dios por todo lo que tenemos.
Por cierto Shikilla tu encargo ha salido hoy.
un beso,

braincrapped dijo...

¿Cómo que no existe la felicidad constante? ¿No conoces el paraíso zapateril? xD

Shikilla dijo...

Si, claro, está al lado de las montañas nevadas donde vive el abuelito de Heidi, no?

Ay!, menos mal que La vida es bella, oiga.

MAP dijo...

Pasando, en el Carrefour, al lado de una caja de habas frescas, que ni siquiera me gustan, ese holor, que ni siquiera me gusta, me ha echo feliz durante todo el día por sentirme cercano a mi abuelo, que las cultivaba y que siempre traía cuando era la estación. Entonces mis tías desgranaban las habas en un cuenco de porcelana. Hasta recuerdo ese sonído.
Pues esto ya lo se que va a parecer de lo más cursi. Pero a estas horas de la noche no me queda más fantasía, hablando de la felicidad, que recordarme a ese hombre con un gorro sobre la cabeza, las manos gruesas cruzadas detras de la espalda, como en un signo de pudor, con esa sonrisa sabia y buena, mirandome regar su viña junto a él.

La banda musical es adecuada.

Tapronto.

MUY SEÑORES MIOS dijo...

Creo, modestamente, que a la frase de John Locke se le podría añadir una coletilla que dije: “... o viceversa”. Ambas cosas deben de contribuir, en mayor o menor medida y dependiendo del momento, a ese extraño estado anímico al que llamamos “felicidad”: pura euforia transitoria, en el mejor de los casos.

Shikilla, de verdad, eres envidiable: además de conseguir estados de ánimo difíciles de alcanzar –tranquilidad, paz, bienestar, ¿amor?.... escribes que te sales: Envidiable.

Te preguntas si eso que sientes es la felicidad: pues tú sabrás, que los que no llegamos a esas caricias de la suave brisa... puestos a sentir, no podemos más que sentir envidia: envidia cochina. Aunque, eso sí, acompañada por la alegría de saber esos beneficios que experimentas, al saborear todo lo que “inunda tu alma”.

Al leerte, yo, que no consigo ser feliz más que en contadas ocasiones, experimento unos ramalazos de bienestar, que podrían interpretarse como ráfagas de felicidad, al saber que alguien, tú en este caso, la alcanzas. Gracias por hacernos copartícipes.

Pero no quiero continuar, no quiero aguar tu felicidad; sigue tomándote todas las porciones de El Caserío que puedas y, no creo que tenga que recordártelo, complementa ese lácteo con otros, que también son necesarios para ese fin: un yogur de vez en cuando, no es mala cosa.

Que sigas siendo muy feliz.

Shikilla dijo...

Gracias a todos, me encanta que por un momento nos hayamos parado a pensar en esos momentos pequeños o grandes que nos hacen sentir bien.

Hasta la felicidad es algo personal, para cada uno es una cosa distinta y la encuentra en un lugar diferente.


Un abrazo a todos.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Me cuesta definir e identificar a la felicidad como un estado de ánimo, una euforia estética o intelectual. La felicidad, como todos los conceptos absolutos, es abstracta y depende de los arquetipos personales con los que miramos hacia dentro y hacia fuera para situarnos en el mundo. No es objetiva ni se encuentra situada en un lugar determinado. La mente por sí sola ni siquiera se la plantea. Sólo surge en su imaginario cuando compara situaciones vividas. Sí exige un mínimo de circunstancias favorables de salud física y mental, y satisfacción egoísta. Si pensáramos siempre en las desgracias de otros, que son constantes, no podríamos ser felices nunca. Por eso, y es una paradoja, es necesaria una dosis de egoísmo para "la felicidad".

Jesús Arroyo dijo...

Hola:
No, no creo en la felicidad completa y/o constante. No existe. Tampoco la infelicidad. Tanto una como la otra son día y noche, llegan y se van. ¿Podemos decir, por tanto, que una persona es o deja de ser feliz? Al final es como cualquier otra estadística, un ratio. Fulanito ha tenido una vida feliz si el 50% + 1 de sus momentos han sido así. ¿no?
Un beso.

Terly dijo...

Shikilla:
Por una averia en el ordenador prestado, he estado màs de 24 horas sin Internet. Ves...Esto es una infelicidad.
Ya he visto tu dominio del francèes y el portuguèes. Estate atenta que en breve saldràa en mi blog algo en extremenho.
Un beso

Mari Carmen dijo...

Buenos días, Shiki :)
Felicidad, divina palabra... Para mí la felicidad viene en oleadas aunque ver amanecer y que los míos estén bien, ya es toda una dicha. Pero para ser feliz no sólo necesito que los más cercanos estén bien, necesito estar bien yo. Por eso cuando un día estoy desanimada o con el cuerpo algo desequilibrado y al día siguiente mi brújula interior marca perfectamente el norte, entonces eso es algo que yo llamo mis instantes de felicidad, que trato de hacer que sean lo más duraderos posible.

Un abrazo :)

prosasypixeles dijo...

Un abrazo. Shikilla. Soy feliz porque tengo a los mios, porque tengo una amiga y dos o tres amigos, y porque tengo un sueño y trabajo todos los dias por el, en espera de que se cumpla. Es la ilusión de seguir, de caminar, lo que me tiene en pie.
Que tengas buenos dias.

Anónimo dijo...

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